¿Y OS EXTRAÑA QUE EL INDEPENDENTISMO SIGA EN LA CALLE?

No soy independentista, pero cuando habláis mal de los catalanes, habláis también mal de mucha gente como yo.

Queréis que sigamos juntos, pero nos despreciáis e insultáis a la menor ocasión.

Cuando alguien hace algo que no os gusta, no discutís como personas, sino agredís como salvajes.

Si un tribunal no dicta lo que esperáis, despreciais a quien decide diferente a vuestros deseos.

En el momento en que se pretende mejorar nuestras condiciones de vida porque quienes gobiernan al país están acabando con todo, gritáis “a por ellos” sin pensar en que también a vosotros os gustaría vivir en mejores condiciones, pero os falta el valor para exigirlo.

Nos miráis recelosos porque un político catalán robó con su familia millones con comisiones en negocios de dudosa legalidad, pero dáis la espalda a quien también ha robado, pero esta vez de vuestros impuestos y estafando familias enteras que han quedado en la ruina. Y en Cataluña somos conscientes de que muchísimos políticos de nuestra tierra deben ir a la cárcel por lo que han robado, pero con la justicia actual parece harto difícil ver ese final para el corrupto.

Os preocupa más que un tribunal alemán haya decidido liberar al President de la Generalitat que el hecho de que haya presos políticos en nuestro país.

Algunos no dísteis importancia al reconocimiento de quien se vanaglorió de haberse cargado la Sanitat Catalana, pero no os movéis para defender vuestra sanidad que poco a poco parece pasar a manos privadas.

Gritáis que “España se rompe” cuando pensais en la independencia de Cataluña, pero no mirais a quienes desde vuestro lado se han dedicado a sembrar la semilla de “Cataluña es el problema” cuando ese problema lo crearon ellos prohibiendo lo que el pueblo catalán eligió con el compromiso de aprobación del presidente de aquel entonces.

Habláis de separatismo y no de independentismo cuando buena parte del pueblo catalán no se quiere separar, sino independizarse para tener mejores relaciones con vosotros a la vez que mejorar su calidad de vida, pues no ven que con quienes gobiernan desde Madrid durante las útlimas décadas esto pueda llegar a ser posible.

Os alegráis de que el Estado imponga su ley en Cataluña cuando esto impide tomar decisiones que mejorarían la calidad de vida de mucha gente.

Hoy en día llevar el lazo amarillo reivindicando la libertad de los presos políticos catalanes es correr el riesgo de que algún grupo de radicales te den una paliza por querer la libertad de quienes no deberían estar encerrados. No queréis diálogo, sino imposición.

Gritáis hasta desgañitaros que la Ley está para cumplirla mientras veis sin pestañear cómo las pensiones pierden poder adquisitivo, cómo la sanidad pública pasa poco a poco a manos privadas y cómo quienes son los primeros en incumplirlas quienes os exigen lo que ellos no respetan.

Exigís que es necesario respetar la legalidad, pero muchos de vostros quizá trabajéis en B, saltándoos las leyes que queréis que los demás respeten. Quizá por eso aceptáis que el Gobierno actúe igual mientras os vacían los bolsillos con impuestos que se podrían evitar si no hubiese ese dinero negro.

Os molesta que hablemos catalán entre nosotros porque no entendéis nada, pero no decís nada cuando alguie habla en cualquier otro idioma que no sepáis. Y eso demuestra que no es cuestión de querer entender, sino de no querer el catalán.

Exigís el cierre de TV3 porque os han dicho que adoctrina, cuando TVE ha sido expulsada de los organismos europeos por manipular las noticias. Y para vosotros eso no lo hacen para adoctrinaros. Y por si fuera poco, casi nadie de fuera de Cataluña que se reafirma en ese adoctrinamiento de la televisión autonómica ha visto ni un solo programa de TV3 porque, sencillamente, no entienden el catalán. Y aun así, os convencen de que es necesario cerrar TV3.

Lo que estamos viviendo es como ese matrimonio donde uno maltrata al otro pero no se separan porque “tú sin mi no eres nada”, y aunque saben que juntos no tienen futuro, no se dan la oportunidad de ser dos personas independientes con esperanza de mejorar las cosas, aunque sea cada uno por su lado.

Entonces, con esta situación, ¿alguien puede creer que Cataluña se pueda sentir querida por el resto de España cuando oyen que gritan “a por ellos”, o cuando vilipendian las decisiones de la justicia extranjera cuando no se ajusta a sus deseos?

¿Y os extraña que el independentismo vaya arraigando poco a poco en gente que antes ni se lo había planteado?

¿A alguien le gustaría estar con quien le falta el respeto, lo maltrata y miente sobre él?

Quizá si queremos seguir juntos sería importante ir bajando el tono de las palabras y las ofensas gratuitas, tanto en un sentido como en el otro.

Porque, no nos engañemos, lo que todos queremos es tener un trabajo que nos permita llegar a fin de mes, poder poner el plato en la mesa y disfrutar de la libertad de vivir en un país donde nos respetemos los unos a los otros.

El resto, no deja de ser intereses políticos, los cuales no suelen coincidir con los intereses del pueblo aunque así nos lo hagan creer.

Salut!

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