VISITANDO EL CASTILLO DE SANT FERRAN EN FIGUERES (GIRONA)

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Hay ocasiones en las que uno elige ir de vacaciones al otro extremo del mundo para ver cosas fantásticas y para ello hasta se llegan a embarcar en créditos para pagar esos viajes que tanto ansían.

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PLANTA DE LA PLAZA DE SANT FERRAN

Nosotros, aunque nos gusta viajar y cuando nos es posible nos subimos a un avión con destino a otros países, gustamos también de conocer nuestro entorno más próximo, lo cual es una opción interesante sobre todo cuando no tienes tantas vacaciones (ni pasta) como te gustaría.

Este año hemos visitado el Castell de Sant Ferran, en Figueres (Girona) y tiene una historia interesantísima, desde su construcción hasta las funciones que hizo durante su no tan dilatada historia comparada con la de otros castillos.

Es una fortificación construida en el siglo XVIII, no hace relativamente tanto y es quizá la fortaleza más grande de toda España, pues su superficie de algo más de 30 hectáreas (30 campos de fútbol, para usar una medida que está de moda) y su perímetro de unos 3500 metros, construido encima de una coli

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VISTA DE LA CIUDADELA DESDE EL PERÍMETRO DEL CASTILLO

na que controla un buen paisaje desde el que ver venir al enemigo de turno.

Su construcción está diseñada para que, en caso de que fallara el primer muro de defensa, el segundo pudiese defenderse tanto de los ataques que tuviese en frente como para defender las propias murallas de quienes hubiesen logado acercarse tanto.

Además las paredes están rellenas de tierra, con lo que en caso de recibir el impacto de una bala de cañón, esa tierra absorbería gran parte de la energía que transfiriese el proyectil, haciéndola más resistente a las modernas armas de la época.
En su construcción participaron hasta 4000 personas, lo cual no está nada mal teniendo en cuenta que en aquellos tiempos la población de Figueras rondaba los 1000 ó 1500 habitantes, y en consecuencia la llegada de tanta mano de obra dio paso a un gran crecimiento de aquella ciudad protegida por la misma fortificación.

A diferencia de los castillos al uso, las habitaciones de la tropa tenía la ventaja de que no compartían cama entre tres soldados, sino que cada uno tenía su propia cama para dormir, y eso se traducía en una menor transferencia de enfermedades (si un soldado estaba enfermo descansaba en su cama y no había el riesgo de que otro se echara en ella y respirase encima de donde el enfermo había estado), siendo eso una novedad en la época.

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TUNEL DE DEFENSA SUBTERRANEA

Además desde las propias habitaciones de los soldados podían incluso defender la fortaleza, pues las ventanas, al estilo “troneras” estaban diseñadas para ello.

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IGLESIA DE LA PLAZA DE SANT FERRAN QUE NUNCA SE TERMINÓ

Debajo de esas habitaciones estaban los establos, enormes, en los que la caballería podía acoger gran número de caballos (creo que hablaron de unos 250 ejemplares), lo que implica una infraestructura suficiente no sólo para las personas, sino para mantener debidamente a los animales que en caso de necesidad, serían quienes podían decidir, en cierto modo, el resultado de una batalla.

Una ciudadela como esa no podía estar mejor preparada, pues disponía de unos depósitos de agua bien protegidos en los que caben hasta 90 millones de litros de agua que recibían de un acueducto procedente de Llers. Era tal su autonomía que incluso si dinamitaban ese acueducto podrían resistir hasta un año de forma autosuficiente, pues disponían de terreno para cultivo, su propio horno de pan y, obviamente, agua limpia y cristalina debajo del patio de armas.

 

Esos depósitos de agua estaban protegidos incluso de un posible envenenamiento, pues son cisternas separadas para que, si se contamina una de ellas, no afecte a las demás.

Durante la guerra civil sirvió como cuartel general a la República, convirtiéndose en la última plaza militar que abandonó el frente republicano al verse vencido por las tropas golpistas. En dicha huida decidiero

n aplicar la política de “tierra quemada”, haciendo saltar por los aires el polvorín que allí se encontraba, dando lugar a la desaparición de la puerta principal a las instalaciones en las que vivian

 
CASTELL DE SANT FERRAN_2016_08_18-63Pasada la guerra en esta fortaleza muchos quintos pasaron su mili hasta su abolición, manteniendo durante unos años más su función como prisión militar. Ejemplo de ello es que el Coronel Fernando Tejero, protagonista del golpe de Estado fallido del 23-F, estuvo ahí encarcelado, aunque parecía más un arresto domiciliario que un encarcelamiento, pues pudo disfrutar de la libertad de moverse por dentro de esa fortaleza hasta el extremo de tener hasta su propio huerto.

 

Si tenéis ganas de una interesantísima ruta turística por esa fortaleza os recomiendo sin lugar a dudas contratar las excursiones con jeep que se hacen para mostrar ese monumento. Os mostrarán desde el perímetro hasta lo que fueron los abrevaderos destruidos durante los bombardeos de la Guerra Civil, hasta el interior de los depósitos de agua en los que se puede “pasear” en una zodiac.

Os mostrarán también lo que eran las defensas subterráneas para evitar que se destruyesen las paredes de la fortaleza desde abajo, como si de la tunelación de un metro se tratara.

Los guias son g

ente joven preparadísima a los que vimos que disfrutaban con su trabajo y dispuestos a responder tantas preguntas como vengan a la cabeza viendo esa construcción.

Y eso lo tenemos al lado de casa, antes de llegar a Francia y donde, al terminar la visita, podemos ir a almorzar al restaurante sidrería “xots”, donde se come francamente bien, con buen servicio y una excelente calidad en sus platos.

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RUINAS DE LO QUE FUE LA ENTRADA PRINCIPAL DEMOLIDA POR LOS REPUBLICANOS EN SU RETIRADA

 

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CABALLERIZAS

 

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“NAVEGANDO” POR UNO DE LOS DEPÓSITOS DE AGUA POTABLE

 

Salut!

 

 

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