USA LA CABEZA O ELIGE A QUIEN QUIERES PERDER

A nadie se le escapa que estamos en unos tiempos convulsos en todo el mundo y que día a día la cosa se complica cada vez más.

Entre la infinidad de conflictos mundiales que tienen al mundo colgando de un hilo, esta primera semana de 2020 hemos visto como en Cataluña la JEC retira la inmunidad parlamentaria al President de la Generalitat Quim Torra, quien para mi es el President más inútil que ha tenido la historia de Cataluña. Pero es nuestro President (hay que joderse, pero es lo que hay).

Y esa decisión judicial dio lugar a una manifestación delante de la Generalitat (y un pesebre modernamente feo)

Una manifestación de defensores del President que exige que se cumplan las leyes de la UE porque reafirma la inmunidad de Oriol Junqueras, pero que olvida el propio President que él mismo se saltó las leyes de la JEC cuando le exigió retirar las pancartas, o lo que es lo mismo, uno cumple las leyes que le interesan. Y en ese caso, creo que la JEC tenía razón, aunque esa razón nunca tuvo narices de imponerla cuando en Euskadi, durante los tiempos duros de ETA los ayuntamientos tenían carteles que exigían el regreso de los presos a cárceles vascas. Pidieron que se quitaran las pancartas, pero me da que casi nadie les hizo caso y no recuerdo que destituyeran a todos los que desobedecieron (eso de una doble vara de medir y no tener huevos de hacer ahí lo que han hecho aquí, claro)

El tema está complicado, para qué engañarnos. Unos quieren que se cumplan unas leyes olvidando que ellos no cumplieron otras.

Y otros no cumplen unas leyes de estamentos superiores que les obligan a hacerlo y que contradice sus decisiones pero exige que se cumplan las suyas aun habiendo sido anuladas por quienes mandan más que ellos.

Y mientras tanto, el pueblo deja de usar la cabeza para volver a pensar con el corazón, con las vísceras, y que dice estar dispuesto a todo para conseguir sus objetivos.

Y ahí es donde uno se pregunta ¿hasta dónde están dispuestos a llegar?

Los hay que piden huelgas indefinidas para joder al contrincante (España, como si no formaran parte de esta) como si no trabajando tuvieras igualmente los ingresos que necesitas para pagar el plato en la mesa, las facturas de la hipoteca o el alquiler, la electricidad…. Y sin pensar que no trabajando a quien más se perjudica no es a Madrid en este caso, sino a nosotros mismos.

Los hay que abogan por cortar carreteras para joder a Madrid cuando los principales perjudicados son los trabajadores que se quedan atrapados en el camino y que no tienen ninguna culpa de lo que deciden los políticos.

Los suministros no llegan a las fábricas de fuera de Cataluña, pero tampoco a las catalanas, se paran cadenas de producción y los trabajadores vuelven a sus casas seguramente sin cobrar ese día.

Y los hay que abogan por ir hasta las últimas consecuencias, y si estas incluyen la violencia, pues será la violencia el camino a seguir. Pero ¿están seguros de eso?

Vamos a ver y a analizar un poco la situación.

Si vamos por el camino de la violencia, eso significa que habrá heridos y quizá algún muerto. Entonces, a todos los que defienden esa vía, ¿pueden hacer una lista, por favor, de los amigos y familiares que están dispuestos a sacrificar por conseguir sus objetivos?

Porque en las películas, el héroe, suele salir airoso de todas las situaciones. A veces lo hieren, pero la chica guapa de la película lo cura de sus heridas e incluso hasta acaban liados.

Pero en la vida real la cosa no es así.

En la vida real cuando hay violencia hay sangre. ¿Alguien quiere sacrificar a su hijo, a su hermano, a sus padres… para conseguir su objetivo político?

¿Qué padre está dispuesto a que su hijo reciba porrazos por parte de los antidisturbios que se limitan a cumplir órdenes de, precisamente, esos políticos que incitan a las manifestaciones?

¿Quién quiere ver cómo a su hermano le saltan un ojo de un pelotazo de goma o de foam por defender las ideas que los políticos han inculcado en sus cabezas? Tengamos muy en cuenta que quien recibe los porrazos, quien pierde un ojo, quien acaba lesionado, no suele ser el político, sino el manifestante.

Y es que las cosas en la teoría son muy bonitas. Todos los que creen que llega un punto en el que la violencia pueden ser la solución a estos problemas lo ven casi como un videojuego donde si algo sale mal, lo vuelves a probar hasta que tu madre le grita eso de “a comeeer”. Pero la vida real no es así.

En la vida real te pueden pegar un tiro y “se acabó la partida” y quien te llamaba para comer llorará tu pérdida toda la vida.

En la vida real puedes perder una parte del cuerpo que no recuperarás nunca y que marcará tu vida para siempre

En la vida real, cuando la política desemboca en guerra, dejas de poder cuidar a tu familia.

Unos dicen que están dispuestos a dar la vida por un mejor futuro de sus hijos, pero no piensan que quizá, con la violencia hasta las últimas consecuencias, ya no tenga hijos a quienes ofrecerles ese ansiado futuro.

Pierdes tu calidad de vida y todo por lo que has trabajado y estudiado. Ya no tienes calefacción, no tienes el plato en la mesa cada día, no tienes internet, no tienes esos móviles molones a los que tanto uso les das… por no tener quizá no tienes ni papel de váter. Pero quizá sí que tengas muchos entierros y hospitales a los que acudir… es que quedan hospitales, claro.

Pero no olvides que quizá, después de perderlo todo, no logres esos objetivos por los que luchabas. Llegado el caso, habrás perdido todo por lo que luchaste en tiempos de paz. Pero será demasiado tarde para recuperar lo que perdiste.

Y todo porque unos políticos acuden a tus sentimientos patrióticos. Unos sentimientos que muchos sienten en lo más profundo aunque no sepas explicar razonablemente en qué basas tu patriotismo si no piensas con el corazón. Porque el cerebro exige razones. El corazón sólo sentimientos.

Un patriotismo en el que sólo manda el dinero que los dirigentes manejan a la vez que los votantes lo pierden con la corrupción de esos mismos políticos.

Ya lo dijo George Patton: “El patriotismo en el campo de batalla consiste en conseguir que otro desgraciado muera por su país antes de que consiga que tú mueras por el tuyo”

Está claro que en Cataluña, como en todo el mundo, se han cometido injusticias legales (que sea legal no implica que deba ser justo. ¡Así es como está montado el sistema!) y que todos queremos justicia aunque no sea legal, pero querer pagar un precio tan alto quizá es algo que nos tengamos que plantear respondiéndonos a las preguntas que he escrito.

Y esto lo podéis pensar desde cualquiera de los dos bandos, porque el patriotismo no entiende de razones.

Esto no es juego en el que se pueda reiniciar la partida precisamente, y la única solución pasa por la política asumiendo que el resultado no va a convencer a ninguno de los asistentes.

Salut!

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