Solidaridad… pero controlada

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La situación es insostenible, y se tiene que decir alto y claro: es inhumano ver a tantas familias huyendo de la guerra y buscando un futuro para sus hijos.

Pero dentro de esta terrible historia de cientos de miles de personas se oculta algo que, personalmente, no me cuadra, y es que se está acusando a Europa de insolidaria porque está dificultando la entrada masiva de inmigrantes procedentes de Siria y del norte de África pero, en cambio, nadie dice nada de los países musulmanes que son los que se llenan la boca diciendo eso de “los hermanos musulmanes” pero dejan que huyan de sus países en busca de un futuro mejor, pues o bien la miseria o bien las guerras, les dan motivos para salir por patas de sus casas.

Lo curioso del caso es que estos emigrantes tienen claros sus objetivos, y en el caso de los sirios no se conforman con ninguna oferta de acogida por parte de ningún país que no sea Alemania o Austria y los africanos la mayor parte se quedan en los países del sur de Europa en los que desembarcan, los que han sido su puerta de entrada. Es como si Europa al final acabase rodeada de seguidores del Islam por todas partes y hasta por el centro, y eso puede legar a ser preocupante.

En Francia, no hace tanto tiempo, vimos unos altercados gravísimos en los que se quemaban coches, casas, se atacaba a la policía y numerosas situaciones de violencia extrema por parte de los que residen en los ghetos musulmanes que ellos mismos han creado y en los que dicen que ni tan solo la policía se atreve a patrullar. Se achacó la situación al alto índice de desempleo de esos barrios y en consecuencia, el poco futuro que ven los jóvenes en esa situación, pero no nos engañemos, eso les ocurre a cientos de miles de jóvenes en Europa, pero los seguidores del Islam son los que han encendido los enfrentamientos.

En el Reino Unido vemos manifestaciones de musulmanes en los que ya avisan de que nos espera la sumisión como infieles e incluso hay una población con el alcalde musulmán y en esos lugares no manda la ley inglesa, sino la sharia, y eso ya sabemos qué significa.

Y por internet podemos ver decenas de videos que advierten del peligro del Islam, pero nuestros políticos parecen tener un interés especial en que ese peligro pase inadvertido a nuestros ojos y ya se encargan los medios de insultar a quienes se les ocurra alzar la voz contra esa religión que gobierna la totalidad de la vida de sus seguidores.

Estamos en una situación muy delicada en la que si bien hay musulmanes que se han adaptado a la sociedad de acogida, cada día vemos a más seguidores de Mahoma exigiendo cambios en nuestra forma de vivir, desde obligar a quitar un crucifijo de una escuela hasta rechazar las becas de comedor porque el menú no es halal, aun si eso implica que el chaval no tenga otro alimento en todo el día, obligar a cambiar las normas del centro educativo porque si la hija no va tapada no va a la escuela sabiendo que es obligatorio o no puede hacer determinadas actividades escolares o extraescolares por motivos de vestimenta religiosos.

O el caso en que los padres de una niña de tercero de primaria estaban dispuestos a volver a Marruecos si la niña no podía ir al centro con el pañuelo islámico. Al final la táctica de “lo políticamente correcto” se impuso al sentido común y la niña pudo ir a la escuela con su prenda religiosa.

Estamos ante una situación que el buenismo político y los medios de comunicación afectos al poder o a vete tu a saber qué intereses nos impide gritar claro que estamos en una situación delicada por no decir peligrosa en la que nuestra sociedad europea que ha costado tantos millones de vidas corre el riesgo de desaparecer bajo este yugo religioso.

Europa está siendo invadida en silencio por los seguidores del Islam y “aquí todo es multiculturalidad” y si algún político alza la voz en contra ya se encargan los medios de señalarlo con el dedo acusador y dar voz a la sociedad que lo tacha de racista, xenófobo y, como no, fascista.

Ayer salió en la prensa la fotografía de un niño inmigrante muerto en una playa de Turquía, y en nada y menos se han alzado voces gritando que es una vergüenza para Europa, pero no se para a pensar que no es Europa quien se debe avergonzar de esa situación, sino de los países musulmanes que no hacen nada para evitarla aun teniendo recursos suficientes (Arabia Saudí, EUA, Qatar..) para acabar con esta situación. Es como si se pretendiese culparnos a todos y cada uno de los europeos de que ISIS invada Irak y Siria de camino a conquistar el mundo mientras quienes abastecen de armas y municiones a esa gente es la industria armamentística mundial, no sólo la europea.

Pero no, sólo señalamos a Europa e inmediatamente parece que a todo el mundo se le ablanda el corazón y se multiplican los ofrecimientos para acoger a familias Sirias que huyen de la guerra, sin saber realmente a quien van a meter en su casa ni durante cuánto tiempo (¿un año, cinco, diez?), si a una familia que realmente necesite asilo político o a un miembro de ISIS que pasará desapercibido como una víctima más hasta que llegue el momento, y eso aunque parece de película de ciencia ficción no es tan descabellado cuando pensamos que las veces que alguien ha tenido a ese vecino que siempre saludaba y resultó ser un violador o un asesino. O sin ir más lejos, cuando en Francia han atentado contra sinagogas, contra los dibujantes de Charlie Hebdo, o también podemos ver esas acciones en un tren AVE en Bélgica y eso ya son objetivos indiscriminados. Y nadie lo habría dicho hasta que ha sido demasiado tarde.

Para mi, el ejemplo más claro de la ceguera ante esta situación es lo ocurrido en Islandia, donde el gobierno del país dice que va a acoger a no más de 50 inmigrantes y a alguien se le enciende la lucecita para empezar una campaña para acoger a miles de inmigrantes sin pensar en lo que he comentado antes, que se ofrecen meter en sus casas a que gente desconocida y de quien no sabemos más que su procedencia, plantando así cara a su gobierno, que ha sido el único que ha sabido defender precisamente al pueblo de los causantes de la crisis. Ahora ese pueblo al que salvaron de las penurias económicas que sufrimos en el resto de Europa planta le cara y lo mismo se acaba acostando con su enemigo. Y encima, sin saber durante cuánto tiempo lo van a tener que cuidar.

Y tampoco hace falta ir tan lejos, muchos de nosotros hemos oido esos comentarios de musulmanes, sobre todo mujeres, a las que al preguntarles por el hecho de llevar el pañuelo nos responden que en unos pocos años también nuestras mujeres lo llevarán o que han venido aquí a conquistarnos con sus vientres y tal como van las cosas parece que todo esto va más rápido de lo que nos podríamos imaginar. Si miramos las estadísticas de nacimientos de parejas “autóctonas” y de “no autóctonas”, las primeras difícilmente tienen más de dos hijos, cosa que no suele ocurrir con las segundas. Algo hay que no cuadra, sinceramente.

¿Y a donde nos lleva esto?, a que aquí todo el mundo es bienvenido, sea de donde sea y profese la fe que le apetezca, pero debe respetar las normas y no imponer su ideología por encima de la del país de acogida.

Si en la escuela hay una norma que no permite que nadie lleve la cabeza cubierta no es correcto cambiar esa norma porque tu religión te impone llevar un pañuelo en la cabeza.

Si la ley manda que las actividades escolares son para todos los alumnos, no puedes pretender cambiar las normas porque tu religión así te lo impone. Adáptate a quien te da una educación que seguramente en tu país no tendrías. Si has venido aquí es en busca de una mejor vida. Entonces no traigas esas costumbres que te impiden tener esa mejor vida en tu país de origen.

Si la ley te prohibe rezar en la calle, no puedes invadir las calles para manifestar tu fe, eso debe quedar en los lugares de culto o en el ámbito particular. Respeta las leyes de quien te acoge, y si no estás dispuesto a ello siempre puedes ir a un país musulmán donde te recibirán con los brazos abiertos.

Salut!

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