SIMPLEMENTE GRACIAS

Hoy he vuelto de vacaciones durante las cuales he seguido por la tv e internet la barbarie del atentado de Barcelona. Un atentado cobarde como todos en los que unos inocentes han pagado con su vida la sinrazón de la política y la religión.

Durante el atropello los peatones intentaban salvar la vida escapando de la trayectoria que seguía la furgoneta. Unos lo consiguieron. Otros, por desgracia, no.

Hubo muchísimos héroes anónimos que estuvieron junto a las víctimas hasta que recibieran ayuda profesional sin pensar en el riesgo de que ese vehículo que acababa con la vida de esos inocentes podía ser una bomba que acabara tan macabra situación. Pero ellos siguieron ahí.

Otros se limitaron a buscar su minuto de gloria grabando con sus móviles el dantesco espectáculo en lugar de ayudar a quienes en ese momento se podían estar debatiendo entre la vida y la muerte. Buscaron pregonar la desgracia ajena para sacar pecho y decir que estuvieron ahí y que grabaron esas imágenes en lugar de ayudar. Es lo triste de estas situaciones, que del mismo modo que aparece la mayor de las humanidades, también aflora lo peor de la mezquindad. Esos que prefirieron grabar a ayudar no eran profesionales de la información, que son quienes tienen ese trabajo de informar y que en muchas ocasiones, después de hacer la foto, acuden a echar una mano donde haga falta. Esos eran simplemente buitres en busca de carroña que alimentara su momento de gloria para que su nombre se olvide después de ver esas imágenes. Y casi mejor que olvidemos sus nombres, la verdad.

Ese atentado encerró a quienes salvaron la vida en todo tipo de comercios, desde tiendas de recuerdos hasta bares de toda índole. Estuvieron encerrados unas horas eternas en las que todos eran iguales. Todos pudieron ser víctimas, pero desde ahora tienen un nexo común: salvaron la vida en un atentado terrorista, y creo que ese nexo no se puede olvidar fácilmente. Ese será un maldito recuerdo inolvidable que les acompañará toda la vida.

Y cuando se tiene conciencia de lo ocurrido vemos que ahí mismo hay quienes están ahí para que nosotros podamos volver a nuestra vida rutinaria, si es que después de eso podemos volver a la rutina.

Nosotros volvemos poco a poco a nuestra vida de siempre, hablando de lo vivido, comentando lo que hemos oído, leyendo las sinrazones que publican algunos medios y que se reproducen en las redes sociales, pero ellos siguen ahí: los Mossos d’Esquadra y la policía de Barcelona.

Ellos corrieron en dirección contraria a donde iban los demás. Los transeúntes buscaron refugio, pues salvar sus vidas era su obligación. Ellos perseguían al criminal.

Crearon un perímetro para evitar aumentar el número de víctimas y así poder garantizar que no había más peligro.

Facilitaron el trabajo de otros grandes profesionales: los sanitarios que atendieron en el lugar a quienes lo precisaran y trasladaron a los centros hospitalarios a quienes podían mover.

Y mientras tanto, para encontrar al criminal que llevó a cabo ese crimen, organizaron controles policiales en los que una Mosso d’Esquadra salió herida al encontrarse con un presunto terrorista que en estos momentos sigue desaparecido.

Más lejos, en Vic, se tomaron las medidas oportunas para comprobar uno de los vehículos alquilados por los terroristas no representaba otro peligro para los demás.

Y como guinda a tanta sinrazón, horas más tarde un Mosso d’Esquadra se ve obligado a abatir a cuatro terroristas que apuñalaron a los transeúntes que se encontraban por la calle en Cambrils. Y es que para salvar vidas a veces hay que acabar con otras.

Y gracias a ellos, los demás pueden volver a su vida diaria que, poco a poco, debe alcanzar la normalidad que tenían antes de este fatídico día.

Ellos siguen ahí. Podemos estar tranquilos.

Gracias Mossos d’Esquadra y Guardia Urbana de Barcelona. Habéis hecho un trabajo encomiable.

Una respuesta

  1. Siempre agradecido a gente que ayuda a otra gente.

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