¿RACISMO? NO, SENTIDO COMÚN.

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En El Masnou llevamos un tiempo en que estamos viviendo una situación bastante desagradable, pues a un pueblo que está habitualmente sucio sobre todo por culpa de los cerdos que tiran la basura en la calle, la inseguridad se ha sumado al día a día de sus habitantes.

Cierto es que toda la vida en todos los pueblos ha habido cierto nivel de inseguridad, con robos, atracos, hurtos, violaciones, abusos, peleas…. y hasta cierto punto la sociedad tiene asumido que “esas cosas pasan” y que la policía es quien debe velar para que eso no ocurra o, por lo menos, no aumente. Y El Masnou, además, tenía un índice de inseguridad por debajo de la media catalana, ósea, que era un pueblo bastante tranquilo en cuanto a delitos.

Pero de unos meses para acá, la inseguridad parece que ha ido en aumento con la llegada de unos MENAs (Menores No Acompañados) que la DGAIA (Direcció General d’Atenció a la Infancia i l’Adolescència) de la Generalitat de Catalunya. Ha sido sobrepasada en cuanto a su capacidad de atender a esos chavales venidos, principalmente, de los países del Magreb.

Esos chavales, presuntamente menores todos ellos, llegan aquí con una mano delante y otra detrás con la esperanza de que la sociedad europea los acoja y les brinde un futuro que no parecen tener en sus países. Y es lícito que tengan esperanza en que el viaje les ofrezca un futuro mejor, pero eso tiene un precio: adaptarse a la sociedad en la que pretenden vivir y no pretender que sea la sociedad quien se adapte a ellos.

Desde que han llegado se ha incrementado la seguridad en el pueblo, sobre todo en cuanto a robos y atracos a viandantes.

Conozco a alguna chavala que tiene que aguantar los comentarios que le hacen cuando va a la escuela, comentarios totalmente fuera de lugar y que ofenden a quien los recibe. Pero “no pasa nada”, aunque si esos comentarios los hace un autóctono no nos extrañe que acabase denunciado por acoso.

Los MENAs no son todos iguales, por supuesto, igual que no todos los hombres lo somos, pero llama la atención que allá donde van, hay problemas.

En Canet, hace cosa de una o dos semanas, violaron a una menor, y en El Masnou un MENA abusó de una menor y cuando la quiso violar, los amigos del chaval lo impidieron y le recriminaron esa intención.

Muchos de los defensores de esos chavales que delinquen como adultos destacan la actuación de los amigos, pero me pregunto si esos amigos estaban viendo los abusos y los permitieron hasta que la cosa iba a mayores y lo frenaron porque sabían que una cosa es meter mano y otra es violar, y las consecuencias de este último delito son mucho más graves que un abuso sexual.

Sea como sea, el hecho es que hubo un abuso de un menor a otra menor y aquí es donde la justicia debe decidir si imputa un delito a un menor o queda a disposición de la Administración, como ya lo estaba (del DGAIA) porque es menor.

Se da por sentado que todos los MENA’s son menores, pero no se puede comprobar su edad debido a que vienen indocumentados, por lo que me pregunto si alguien que viene ilegalmente a un país y además no aporta ninguna documentación que lo permita identificar viene con buenas intenciones.

Si es menor y aporta la documentación que acredite su edad, no hay duda, pero si es realmente menor, ¿por qué vienen indocumentados?, ¿no cabe la posibilidad de que sean mayores que se hacen pasar por menores porque no existe método infalible para determinar la edad de alguien?

Si se hacen pasar por menores, ¿será para estar amparados por la DGAIA a la vez que cualquier delito que pudiesen cometer quedaría sin sentencia por ser menores inimputables? Es algo que no se debe descartar, pues he visto alguno de esos MENA’s y podrían ser mayores de edad sin lugar a duda, pero eso les haría imputables delictivamente y no es lo que les interesa.

Es una situación delicada, muy delicada, y hay quien culpa a la administración por no cuidar de esos chavales, hay quien culpa a la sociedad por no acogerlos como creen que merecen ser acogidos, pero pocos o nadie culpa a los padres que pagan a las mafias para que lleguen ilegalmente a Europa a riesgo de que mueran en el trayecto.

Esos padres que pagan una fortuna (hasta 3000 euros) a las mafias en lugar de invertirlos en su formación en sus países.

Siempre he pensado que si alguien tiene que emigrar del país para mantener a la familia es un adulto que se pueda incorporar al mercado laboral, para lo que es preciso que entre legalmente, pero es algo que no ocurre. Mandan a menores sin arte ni beneficio a que los mantenga la administración y que la sociedad se encargue del resto, para bien o para mal.

Mandan a críos o no tan críos a que se busquen la vida, y aquí, con el buenismo político reinante los acoge con los brazos abiertos aun sabiendo que, tarde o temprano, una parte de esos MENA’s acarrearán problemas, los cuales no suelen sufrir quienes nos imponen la aceptación de estos inmigrantes, sino que es el pueblo llano quien acaba pagando las consecuencias.

Y claro, cuando ves que la justicia no va como debiera y que las cosas no parecen ir precisamente a mejor, es cuando la gente se revoluciona y vemos lo que no nos gustaría ver: violencia que además acaba en confrontación dentro de la propia sociedad.

Unos llaman racistas a quienes quieren que los delincuentes sean expulsados del país.

Otros llaman lo que sea a quienes defienden a los MENA’s a capa y espada

Y mientras tanto, los delincuentes protegidos por la policía subidos al tejado del centro de acogida, lanzando piedras a los manifestantes, insultándolos y viendo como eso de “divide y vencerás” les va de perlas porque así se ven intocables.

Querida conciudadanía: no es racismo, es justicia.

Si fuese racismo hace años que el pueblo estaría pidiendo la expulsión de magrebíes, indios, pakistaníes, chinos, chilenos, argentinos, colombianos, peruanos, mexicanos…. Pero no, lo que se pide la expulsión de los inmigrantes delincuentes, esos que perturban la tranquilidad de una sociedad que los ha querido acoger y que como pago han recibido delitos que incluso pueden marcar la vida de sus víctimas.

Siempre digo lo mismo, que a los delincuentes autóctonos nos los tenemos que tragar y vamos más que sobrados, por lo que no necesitamos importarlos de ningún lugar. Y si vienen y no respetan la Ley, merecen ser expulsados a sus países de origen. Recordemos que, además, no son refugiados que huyen de un país en guerra, por lo que regresando a sus países volverán a su sociedad, con su familia y amistades.

Quizá así quienes quieran venir se lo pensarán dos veces antes de saltarse la Ley.

Salut!

P.D. Recomiendo ver este reportaje para ver cómo puede acabar la cosa si no se toman medidas.

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