EL ODIO LLEVA AL ODIO

IO

Estos días han sido muy intensos para todos, principalmente para los catalanes que estamos viviendo una situación extremadamente delicada que por ahora nadie tiene la certeza de cómo puede acabar.

Unos exigen la DUI que rompería con España en un abrir y cerrar de ojos. Otros también piden esa DUI, pero negociada con Madrid, donde gobierna un inútil que se sabe que enrocado en su postura no tendrá que hacer relucir su ignorancia supina sobre las consecuencias de no dialogar. Será seguramente porque no quiere responder preguntas, y negociar detrás de un plasma, como que no.

Y otros exigimos que se sienten y dialoguen, porque de no hacerlo las consecuencias pueden ser nefastas para los dos.

A esta tensión sólo faltaba el Rey defendiendo a los agresores sin tener en cuenta que las vícitmas son civiles que ni iban armados ni eran un peligro para la seguridad de los agentes. Eso demostró que para el Rey, hay unos ciudadanos más importantes que otros, y eso le hace monarca de unos y no de otros. No se quien le escribió el discurso, pero quedó claro que tenía un guión importante que dejó al Rey en evidencia y enfrentado, aun más, con el pueblo catalán víctima de las agresiones que han dado la vuelta a todo el mundo.

Yo me he vuelto independentista desde que vi las imágenes de la brutalidad policial sobre gente desarmada. No quiero que me gobierne una panda de descerebrados que mandan a atizar a gente que no era un peligro para nadie y con los brazos en alto con la excusa de evitar un referendum que habría servido para calmar los ánimos. No quiero que un gobierno que justifica esa violencia me gobierne, y si esa gente sigue mandando, prefiero una y mil veces que lo haga gente dialogante antes que agresiva.

Ya se que podemos cambiar el gobierno cada 4 años mediante las elecciones generales, pero viendo las respuestas que me encuentro por Facebook, dudo mucho que el pueblo español quiera cambiar de gobernantes, pues han demostrado en muchos comentarios que les ha gustado el jarabe de palo repartido en Cataluña a raiz de las órdenes recibidas de arriba, los que mandan.

He podido constatar que los medios, casi todos, justifican que se haya agredido con tamaña brutalidad a quienes sólo querían votar en un referendum catalogado por ilegal por las leyes actuales, pero que insisto, habrían calmado muchos ánimos que ahora están más que exaltados.

He visto cómo mentiras desmentidas han volado por las redes y aun habiendo sido desmentidas, las siguen propagando como dogma de fe.

Y eso tanto por un lado como por el otro. La mentira es la máquina que lubrica los engranajes de la violencia. No recuerdo en qué película oí un comentario que hoy en día toma gran relevancia: “tú trae las fotos que nosotros ponemos la guerra”. Y estamos siendo testigos de la materialización de esa frase. Cualquier foto sirve para manipular a la opinión pública.

Se han cogido fotos de un niño herido de no se donde de 2012 y se ha querido pasar como víctima de la violencia policial.

Y por el otro lado, se ha cogido el fotograma de un vídeo para asegurar sin ningún tipo de rubor, que un padre se protegía de la agresión policial poniendo a su hijo delante a modo de “escudo humano”.

Y esto ha sido desmentido en repetidas veces, pero el odio que se ha enardecido con las agresiones policiales del domingo pasado no deja que la verdad alcance a la mentira, que aun teniendo patas muy cortas, por ahora le lleva suficiente ventaja como para seguir convenciendo a quienes gustan de esas imágenes que confirman sus más íntimos pensamientos frente al “enemigo” que es como parece que consideran a quien opina diferente en este asunto.

Y mientras esto vuela sin que lo podamos detener, el odio va creciendo regado con mentiras que convencen a quien se quiere convencer porque le reafirma en lo que antes de todo este follón, pensaba sobre los otros.

Pero el sesgo de conformidad es muy importante en gente enardecida por los colores de una bandera que, curiosamente, comparten los dos bandos hoy enfrentados. Muchos atacan como los toros, cerrando los ojos antes de embetir sin mirar el daño que pueden hacer. Y así no vamos a ningún lado.

Puigdemont ha ofrecido otra vez diálogo a Rajoy, quien ha recibido ofrecimiento para mediar en el asunto por parte de diversas personas de reconocimiento internacional, pero rechaza cualquier tipo de diálogo, y ese no es el camino aunque le asegure los votos del resto de España que aplaude cómo en lugar de solucionar el problema lo aplaza y lo abona para un futuro quizá no muy lejano.

Mientras no se busque una solución pactada en la que no haya un “yo gano – tu pierdes” sino un “ganamos los dos”, el odio seguirá creciendo en las redes sociales hasta que tengamos una desgracia.

Pero hasta que ese momento del diálogo no llegue porque Rajoy es un presunto imbécil, el Gobierno se limitará a mandar a más efectivos policiales y ahora parece que hasta militares para usar la fuerza y el miedo donde se podría usar el diálogo y el acuerdo a la vez que la CUP presiona para conseguir una desconexión con España que nos mandaría a todos a tomar viento mientras la UE mira de lejos como si la cosa no fuera con ellos.

Si quien manda no quiere dialogar, no está capacitado para gobernar un país.

Salut!

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