QUE NOS DEJEN ACTUAR

La policía y guardia civil que se hospeda en algunas poblaciones catalanas se ve víctima de un escrache del pueblo al que agredió el domingo pasado.

El pueblo se ha movilizado como en pasado domingo, pero esta vez no para votar, sino para exigir que esa gente que los debía proteger ante las injusticias de la Ley y de la corrupción marchara de ese pueblo al que agredió sin miramientos.

La gente exige que se vayan, les insulta, les grita y presionan para que marchen y no vuelvan.

Hay comercios donde se puede ver un cartel informativo donde deja claro que no atenderán a ningún miembro de los cuerpos de seguridad que no sean los autonómicos.

Y cuando esa policía se ve en esa situación, no se detiene para recapacitar y analizar lo sucedido, sino que se enfrenta al pueblo al grito “que nos dejen actuar”, sabiéndose protegidos por un Gobierno corrupto del cual ellos no nos protegieron, sino que con su inacción dieron pista libre a lo que nos ha traído a lo que estamos sufriendo.

Se amparan en la “obediencia debida” que rige en estos cuerpos, y eso les tranquiliza la conciencia.

No se ni quiero saber qué se siente al agredir a un indefenso desarmado.

Pero aun así, no comparto el chantaje que ha llevado a cabo el ayuntamiento de algunas de esas poblaciones en la que amenazó a los hoteles con no darles los permisos de obras que tenían en trámite (Calella) o con que les cerraría los hoteles durante cinco años (Pineda) según ha salido en los medios de comunicación.

La policía no ha actuado bien, no recapacita sobre lo que ha hecho, pero eso no disculpa que el chantaje al que se han visto sometidos los restauradores se tenga que permitir. La autoridad política debería dimitir por usar la ilegalidad de la extorsión para conseguir sus objetivos.

Si exigimos recapacitar sobre la actuación policial, también lo tenemos que hacer cuando se usa el chantaje por más que fuese para defender las exigencias del pueblo y más cuando ese chantaje lo ejecuta alguien con responsabilidades políticas.

Porque si nosotros no lo hacemos, no les podremos exigir que lo hagan ellos. Y si no lo hacen seguirán gritando “que nos dejen actuar”.

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