¿ES NECESARIO PUBLICAR LAS FOTOS DE UNA MASACRE?

El atentado de Barcelona este pasado día 17 ha dado lugar a muchísimos debates. Unos políticos, otros policiales y, como no, otros periodísticos.

El quid del debate periodístico tenía diferentes vertientes, desde las mentiras que dan unos medios y que demuestran que eso de comprobar las fuentes no se lleva demasiado en los medios hasta la necesidad o no de publicar determinadas imágenes de lo ocurrido.

Un mismo panorama se puede mostrar de muchos modos, desde el mal gusto de un primer plano de un cadáver ensangrentado hasta la imagen de un rostro de un testigo que transmita las sensaciones de lo ocurrido.

Pero es un debate que normalmente no nos planteamos cuando las fotografías mostradas corresponden a un atentado ocurrido en un país lejano, de esos que sólo sabemos porque ocurren esas desgracias o porque saltan a la palestra internacional por algo negativo.

Cuando las víctimas son desconocidos lejanos no aparecen estos debates. Total, son desconocidos que, por lo visto, no tienen ni ese derecho a la intimidad que se clama en los atentados cercanos ni tampoco tienen ese respeto que se está exigiendo a las víctimas que quedaron tendidas inertes en el suelo de Las Ramblas. Esos no tienen ese status de respeto que, por lo visto, sí tenemos los de aquí, los cercanos.

Es cierto que cuanto más cruenta es la fotografía más la recordaremos al hablar de esa desgracia, pero ¿por qué sólo nos planteamos la necesidad de mostrar esas fotos cuando la desgracia nos toca de cerca? ¿Cuántas voces se alzaron exigiendo retirar la fotografía de Aylan, el niño que murió en la playa? ¿Cuántos se rasgaron las vestiduras cuando se publicaron las imágenes de atentados en esos países en guerra por los intereses de algunas élites occidentales?

No recuerdo haber visto nunca debates como los de ahora con esas imágenes, aunque si los hubo, no fueron tan sonoros como los actuales. Y es que nuestra sociedad es hipócrita hasta la médula: “no enseñes a ese europeo muerto pero sí a ese sirio destrozado porque la gente tiene el derecho de saber”

Hipocresía pura y dura, no hay más.

¿Es necesario enseñar esas imágenes? Si se enseñan las de unas víctimas, se tienen que enseñar las de todas las víctimas, aunque sean nuestros vecinos y no unos desconocidos lejanos.

Pero entonces, ¿es necesario que sean imágenes tan crudas? Personalmente creo que no.

Es necesario marcar una línea roja que el periodismo no debe traspasar. Pero ya sabemos que nuestra sociedad está cada vez más inmunizada a la violencia que se vive en el mundo, siendo cada vez más necesario llamar su atención con sangre y casquería aunque al final lleguemos a un punto en que nada nos revuelva las tripas. Y ese momento no debería llegar nunca porque entonces habremos perdido una parte importante de humanidad, la poca que nos queda.

Salut!

Una respuesta

  1. La pregunta la cual deberíamos reflexionar es ¿permitiríamos que se publicasen fotos de un familiar fallecido en cualquier circunstancia?.

Dejar una opinión