METIENDO LAS NARICES EN VIDAS AJENAS

Con todo lo que estamos viviendo últimamente cada vez tengo más claro que uno de los problemas endémicos de este país es el meterse en la vida de los demás.

Hace ya tiempo que me llama la atención la facilidad con la que no sólo se opina, sino que se decide sobre la vida ajena en lugar de preocuparse por la propia, y el caso más flagrante es quizá lo que ocurre con Cataluña.

He estado en la manifestación unionista (o “constitucionalista” como algunos la llaman) organizada por la Societat Civil Catalana  (SCC) contra la independencia de Cataluña y la mayor parte de los manifestantes han participado pacíficamente, aunque quienes se han llevado las fotos son los radicales energúmenos que solemos ver en este tipo de concentraciones.

Me hacía gracia, si es que esto puede hacer gracia, ver cómo gritaban “Cataluña es España” y de paso añadían el cántico de “Puigdemont a prisión y Trapero su compañero”, lo que deja claro que no es que le deseen el bien a los políticos que no van con su credo precisamente.

Pero con todo es interesante pensar en que en el caso de alcanzar la independencia de Cataluña, quienes viven aquí podrán participar en la creación de un nuevo país e incluso ser parte de un proyecto que todos queremos que salga bien porque si es así, todos ganaremos en bienestar y podremos ofrecer un mejor futuro para nuestros hijos, que de eso se trata.

Vale, ya sabemos que puede salir mal, pero si todos arrimamos el hombro tendremos más posibilidades de salir adelante. Aquí no se discrimina a nadie que quiera colaborar para que todo salga bien. Nos va el futuro.

Y es aquí donde aparece eso de meter las narices en casa ajena.

Con una Cataluña independiente, los unionistas (o constitucionalistas) que no vivan en Cataluña seguirán haciendo su vida como siempre. Seguirán gozando de la Constitución que aman porque ya no hará falta cambiarla “a gusto de los catalanes”.

También seguirán disfrutando de su Ley Mordaza que les prohíbe opinar en contra de la realeza o del gobierno o de la policía.

Podrán gozar de las tramas de corrupción que nunca han conseguido reunir a tanta gente exigiendo la devolución de lo robado como sí lo ha hecho su fijación contra la independencia.

Disfrutarán del vaciado constante de la caja de las pensiones

Y si quieren visitarnos o incluso quieren ser partícipes del proyecto de un nuevo país como Cataluña, seguiremos aquí, pues no nos llevamos nada a ninguna parte. Podrán venir tanto por vacaciones como de visita o incluso a vivir para tirar adelante un país que se espera con leyes más justas, con una mejor persecución y castigo a los corruptos y una sanidad que no tenga que temer a quienes se la carguen por intereses políticos. Con una justicia que si bien al principio controlará el Govern, una vez esté todo en marcha deberá ser independiente para poder aplicar una legalidad justa para con el pueblo.

Entonces, si nada tiene que cambiar en sus vidas con nuestra independencia porque ellos seguirán donde están, ¿a qué viene tanto esfuerzo en evitar que otros intentemos ser felices? ¿Acaso nos metemos nosotros en sus vidas? No, ¿verdad?, entonces, ¿a qué viene tanto interés en que no mejoremos las nuestras?

Por favor, dedicad todos esos esfuerzos que invertís en contra de la independencia de Cataluña en luchar por mejorar vuestras condiciones de vida. De este modo, todos seremos más felices y hasta nos felicitaremos las navidades.

Salut!

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