MATANDO A LA FOTOGRAFÍA PROFESIONAL

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La de fotógrafo ha sido durante décadas una profesión de la que han vivido miles y miles de personas en todo el mundo y a las que se les solía reconocer un arte especial para capturar instantes ya sea de la vida cotidiana como de conflictos armados o la mejor imagen de un producto para un anuncio.

Esos fotógrafos solían contar, además, con los conocimientos de revelado químico que les permitían dar a sus fotografías una imagen que ningún otro profesional de la imagen podía capturar, pues muchos tenían sus propios métodos que, si no te los enseñaban, no sabías llegar a sus mismos resultados.

Unos procesos de revelado reservados a los conocedores de esas técnicas y que con suerte disponían de su propio laboratorio para procesar esas fotos, con las cubetas, la ampliadora de negro y color, con los papeles fotográficos,… Total, que se dejaban una pasta importante para poder desarrollar su profesión.

Eran profesionales que se gastaban una fortuna en sus cámaras porque les tenían que durar un montón de años, y ya no hablemos de los objetivos, que podían durar tanto o más que las cámaras. Unos objetivos que durante décadas no conocieron lo que era un “autofocus” y que aun así ofrecían imágenes ciertamente nítidas y correctamente iluminadas sobre todo cuando las cámaras incorporaron el fotómetro.

Pero hoy todo eso ha cambiado gracias a las nuevas tecnologías. ¿O quizá por culpa de algunos fotógrafos?.

Quizá otro día me da por enfocar el asunto en cuanto a lo que ofrecen las cámaras digitales actuales, pero esta vez me apetece enfocarlo desde la vertiente del “fotógrafo docente”.

Hace años, cuando queríamos aprender cualquier asignatura o profesión teníamos dos opciones, o estudiábamos para ello o acabábamos de aprendiz en cualquier lugar donde se trabajara de lo que se quería aprender. Si uno quería ser tendero, pues a hacer recados a la tienda de la esquina hasta aprender cómo iba el negocio más allá de llevar paquetes.

Si uno quería ser camarero, pues ayudaba en el bar o el restaurante de un familiar o amigo hasta ir cogiendo el tranquillo de la situación y acabar atendiendo al cliente, el cual, dicho sea de paso, se cree que siempre tiene la razón.

Pero hoy en día todo esto ha cambiado para muchas profesiones, principalmente porque está prohibido tener a alguien aprendiendo sin contrato, y ya sabemos lo que cuesta un contrato.

Hace poco escuché una frase por la radio que decía que, excepto para ser médico, cualquier profesión se puede aprender por Internet. Y aunque algo exagerado, creo que no le falta razón.

Y aquí es donde entra la situación actual de la fotografía y el origen de lo que vivimos día a día todos los que estaríamos encantados de poder vivir exclusivamente de la fotografía.

Yo empecé a estudiar este campo cuando iba al cole. Hice un curso de revelado en blanco y negro que me dejó pilladísimo con este tipo de fotografías. Por aquel entonces hacía ya cosa de un año y pico que iba a todas partes con mi cámara de fotos arruinado a mis padres con los revelados.

Pocos años más tarde seguí practicando siempre que caía una cámara en mis manos porque la que tenía se quemó en un incendio una nochebuena (es lo que tienen los cortocircuitos, que provocan incendios).

Y con el tiempo llegaron las nuevas tecnologías donde a la par que las cámaras iban dejando de lado los carretes, el aprendizaje se fue haciendo cada vez más accesible. Pero no porque las escuelas de fotografía bajaran los precios, sino porque muchos fotógrafos que no deberían ganar lo suficiente para comer, se dedicaron a enseñar fotografía a través de youtube a la caza de “me gusta” para que a la vez de alimentar su estómago, se fuera alimentando su ego. Por aquel entonces nadie se atrevía a decir que era fotógrafo por el simple hecho de tener una cámara por más réflex que fuera.

Con ello se empezó a entrar en un círculo vicioso:

–        Las cámaras de fotografía digital evolucionaban muchísimo a la vez que bajaban los precios en proporción a sus prestaciones.

–        Los fotógrafos que veían bajar su negocio en muchas ocasiones decidieron enseñar fotografía a través de youtube con la esperanza de llegar a tener millones de seguidores que le garantizaran ingresos por publicar en este canal.

–        Debido a que mucha gente aprendía fotografía sin necesidad de pagar, poco a poco fueron apareciendo más y más nuevos profesionales y aficionados que creían serlo que habían aprendido las técnicas de otros fotógrafos a través de Internet.

–        Estos fotógrafos que esperaban ganarse la vida con la cámara ven que no es tan fácil como pensaban y se dedican a enseñar lo que saben también a través de Internet, lo que al final hace que haya miles de fotógrafos de todo el mundo y en todos los sectores que enseñan a hacer ese trabajo con lo que aumenta el número de fotógrafos para tan poca demanda, haciendo imposible ganarse la vida con la fotografía como antes se hacía.

Es decir, que los propios fotógrafos somos en parte culpables de la situación, pues no faltan profesionales que como no ganan lo suficiente con su trabajo prefieren hacer de docentes de forma gratuita esperando que les caigan los euros desde Internet a la vez que enseñan a otros a hacer su trabajo, el cual ha llegado un momento que muchos, como aficionados, hacen el trabajo de profesionales pero sin cobrar porque, sencillamente, se lo pasan bien. ¿Y quién ha enseñado a muchos de esos aficionados que hacen esos trabajos).

Salut!

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