LA PEOR PARTE DE LA SOCIEDAD SALE A LA LUZ

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Abusos a un deportista olímpico español

Desgraciadamente casi cada semana aparece por algún rincón casos de abusos a menores por parte de quienes debían limitarse a entrenarlos deportivamente. Y con situaciones ocurridas años atrás pero que ahora, con un cambio social frente a estas situaciones que ya no miran para otro lado, se atreven a destapar.

En el Reino Unido parece que algunos entrenadores llevaron a cabo esas prácticas sexuales con sus pupilos y, desgraciadamente, España no se queda atrás.

No recuerdo si aquí ha habido casos similares en el fútbol profesional, pero hemos llegado a un punto en el que no nos resulta tan extraño que salga a la palestra que un entrenador de una escuela abusara de los alumnos como ahora ha salido a la luz el caso del deportista olímpico español.

Y todo esto ha ido saliendo cada vez más a raiz de que se han ido denunciando abusos a menores por parte de religiosos, quienes aprovechaban su posición dominante y casi que la amenaza al fuego eterno para dar rienda suelta a sus más deleznables instintos.

Por desgracia poco o nada se puede hacer para compensar a las víctimas de esas situaciones salvo mostrarles la comprensión social conforme no ha sido su culpa sino la de unos degenerados que no han sabido evolucionar como especie humana y que han encontrado en la infancia su válvula de escape.

Pero ahora la pelota está en el tejado de la Ley, quien debe ser drástica para que quienes pretendan hacer lo mismo que esa gentuza se lo piensen dos veces. Y quizá ya vaya siendo hora de que los delitos de este calibre no prescriban nunca como no lo hacen las consecuencias de esos actos en las vidas de sus víctimas.
Y la sociedad… ¿hará como con los religiosos a quienes condena a todos por igual por los abusos a menores?, ¿considerará a todos los entrenadores como violadores como hace con los curas?.

Esa es una asignatura que tiene la sociedad, aprender a no meter a todos en el mismo saco.

Debo reconocer que los abusadores deben dar gracias al cielo por no ser yo quien repartiese justicia en estos casos.

Salut!

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