LA INDEPENDENCIA DE CATALUÑA BASADA EN EL FUTURO

El pasado 13/10/2011 publiqué la siguiente carta en La Vanguardia y con los acontecimientos actuales creo que tampoco está tan desfasada:


Aquí en Catalunya es habitual oír que en 1714 Catalunya perdió su independencia y que se quiere recuperar porque hace años, fuimos una nación. 

No voy a entrar en si es o no correcta esa argumentación, pues la historia que nos cuentan no es nunca la real, sino que nos cuentan lo que dicen que pasó, pero nunca sabremos lo que realmente pasó pues no estábamos ahí y ha quedado demostrado que la historia cambia según quien gobierne y quien la explique, pues mucha de la documentación existente se interpreta subjetivamente, pues todo es interpretable en esta vida.

Creo que la posible independencia de un pueblo no se debe basar en el pasado, sino en el futuro. Durante las distintas etapas históricas, todos los pueblos se han organizado mediante pactos y acuerdos entre los que mandaban en esos momentos y si en aquellos años se decidió ir por un camino para el que no había precedente, ¿porqué no se puede hacer lo mismo hoy en día? ¿Importa algo si hace tres siglos fuimos o no una nación para mirar al futuro?

La historia está ahí detrás, pero el futuro lo tenemos delante y es nuestra obligación y nuestro derecho decidir sobre él, pues ahí es donde vamos a vivir el resto de nuestros días. En su momento se llegó a los pactos o lo que fueran que ha dado lugar a nuestro país tal como lo conocemos. Pues del mismo modo que en aquellos lejanos años se decidió tomar un camino, ahora debe existir el derecho a buscar otro camino.

No quiero decir con esto que esté a favor o en contra de la independencia de Catalunya, sino que no comprendo las argumentaciones históricas para pedir un derecho cuando este derecho nos viene dado por nuestra voluntad de decidir sobre nuestro futuro, hubiésemos sido o no una nación.

Si el resto del Estado español no quiere nuestra independencia, ¿porqué los catalanes tenemos que querer su “dependencia”? No son razones históricas, sino de futuro las que nos hacen pedir un referéndum libre para decidir nuestro destino.

Lo único necesario es explicar correcta y libremente las dos opciones, sin presiones de unos contra otros, sin mentiras, aunque esto último sea quizá lo más difícil. Este sería el único método que habría para saber el deseo del pueblo catalán. El resto son conjeturas y opiniones, a pesar de que muchos políticos creen hablar por el pueblo al sentenciar un resultado u otro porque la gente entre la que se mueven sean de una opinión específica.

Seguro que si al final saliese un “sí” a la independencia, seguiríamos manteniendo relaciones comerciales con el resto del Estado porque, sencillamente, a todos nos interesa.


Saut!

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