La imagen ecologista de las grandes superficies

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Es curioso que cuando vamos de compras a una de esas grandes superficies que explotan a los trabajadores los fines de semana sin pagarles como tal porque ya se considera que los domingos son casi como dias laborales, o que los hacen quedar hasta más tarde para preparar los productos para el día siguiente o incluso que les hacen ir un fin de semana libre para hacer inventario por dos duros, como si no tuviesen ni familia ni derecho a descansar como cualquier mortal, no nos damos cuenta de que, con nuestra actitud, además de incentivar la explotación laboral de nuestro vecino, nos vamos cepillando el ecosistema así como quien no quiere la cosa, pero es que “es taaaaan bonito así”.

Y me refiero a los envases que utilizan para darte la comida fresca que vas comprando.

Antes, cuando ibas a comprar te daban la carne, por ejemplo, en papel vegetal, de ese de toda la vida y que cada hoja viene a pesar unos 10 gr. que pagas a precio de ternera, porque te pesan la carne encima de ese papel, no nos engañemos (bueno, eso da para otro post).

Ahora no. Eso quedaba muy de abuelas y poco moderno y era imprescindible cambiarlo. Y qué mejor para eso que utilizar película plástica (sí, ese al que llamamos “film” en lugar del “puto plástico de los cojones que se pega por todas partes”) para que así el cliente pueda ver el contenido del paquete en cuanto abra la nevera.
Pero eso no es todo, aun no era suficientemente “moelno” el invento que añadieron una bandeja de porexpán, de ese compuesto plástico que tarda más de 100 años en degradarse y que contamina ciento y la madre.

Claro que ese envase pesa poco, queda bien presentado y con el plástico con el que envuelven y sellan térmicamente la comida queda muy aparente y nos hace olvidar que para poder envasar esa ternera que hasta a veces nos venden como “ecológica” han tenido que utilizar todo tipo de material que se carga 10 veces la ecología que han invertido en el animal. Y eso sin contar el consumo eléctrico que dicen que contamina mogollón para sellar ese plástico. No se si lo hacen para que no se abra hasta que no lo necesites, o para que no metas debajo de la ternera dos pizzas familiares que no quieras pagar, claro.

Sea como sea, nos ponen delante de nuestras narices que son una empresa que busca carne de lo más sana posible y todo lo que presuntamente ganan con esa producción lo pisotean con un porexpán que nuestros bisnietos podrán ver flotando por el mar, y un poco más lejos ese puto plástico de los cojones que se pega por todas partes que utilizaron para acabar de envasar la carne que criaron tan ecológicamente.

Mientras eso ocurre, nosotros seguiremos comprando sin pensar en que estamos ayudando a degradar el planeta a pequeños pero constantes pasos.

¿Qué solución habría?, pues que el cliente se traiga de casa unos tuppers de casa y que una vez pesada la vianda el dependiente la ponga dentro del envase del cliente. Así nos ahorramos unas cuantas bandejas de esas por los vertederos.

Ya se que los tuppers no dejan de ser plástico, pero por el uso de cada uno de estos recipientes nos podemos ahorrar decenas de bandejitas de porex y de “puto plástico de los cojones que se pega por todas partes” para envolver esas bandejas.

¿Que es antihigiénico?, bueno, es posible que tengamos que buscar una solución a este problemas, pero no lo es menos el hecho de que por cada paquete tiremos material no biodegradable al medioambiente.

Seguramente sea reciblable pero, ¿no sería más interesante no tener que reciclar tanto y actuar desde el principio para conseguirlo?

Y sino, pues volvemos al papel vegetal, que tampoco era tan grave la cosa, ¿no?

Pues eso, que creo que se hace imprescindible encontrar una solución.

¿Alguna propuesta?

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