HIPERCOR: HAN HECHO FALTA 30 AÑOS

publicado en: POLITICAMIENTOS, TERRORISMO | 0
EL ACTO TUVO LA COLABORACIÓN DE ARTISTAS PARA TRANSMITIR EN LO POSIBLE EL DOLOR QUE EL ATENTADO HA DEJADO EN LAS VÍCTIMAS Y SUS FAMILIARES

El pasado sábado 17 asistí a la conmemoración del 30 aniversario de los atentados de Hipercor. Estuve ahí como fotógrafo y pude constatar que es posible hacer este tipo de actos sin que la política esté en primer plano.

Fue un acto organizado por el Ayuntamiento de Barcelona y estuvieron presentes representantes de todos los partidos políticos (a excepción de la CUP), pero ninguno de ellos tomó protagonismo. Este correspondía a las víctimas y a sus familiares, tal como siempre ha sido aunque haya habido quien se ha aprovechado de su dolor para sacar pecho con las siglas de su partido escritas a fuego. Y no es eso.

DEL MONUMENTO A LAS VÍCITIMAS DEL ATENTADO CAEN PÉTALOS DE ROSA ROJAS COMO LA SANGRE DE LAS VÍCTIMAS

No faltó quien en lugar de solidarizarse con las víctimas con su presencia en aquel homenaje lo primero que hizo fue decir que ellos ya habían propuesto actos como este pero otros partidos se negaron, como si importara quien propuso qué. Esa proclama me dejó claro que, sencillamente, no se enteró cómo funciona esto. Por lo visto un homenaje no está bien si no lo organiza el propio partido. Triste, muy triste.

Las víctimas no merecen politiqueos ni discusiones de “y tú más”, sino que merecen respeto, comprensión, ayuda y algo que muchos no comprenderán: amor.

Se las debe respetar como personas que han pasado un hecho traumático totalmente involuntario que les marcó un antes y un después en sus vidas, y que no por ello ninguna organización política tiene derecho a poner su nombre en su dolor. Y muchísimo menos si tenemos en cuenta que todos los atentados, de un modo u otro, tienen carácter político.

Merecen comprensión cuando muestran una actitud inesperada frente a algo que socialmente se entiende de otro modo. Ellos saben el calvario que han pasado y están pasando perdiendo a ese ser querido o sufriendo en su cuerpo las consecuencias de la locura del extremismo político o, últimamente, religioso. Han pasado por lo que nadie debería pasar, y eso les hace tener un punto de vista que a veces puede sorprender, o puede incluso molestar, pero para comprenderlos deberíamos estar en sus zapatos, y eso pocos se atreven a hacerlo.

Merecen ayuda, una ayuda que tiene que estar ahí pero pasando de forma desapercibida a ojos extraños. Y son los políticos quienes, sin aparecer en la foto, tienen la obligación de brindar todos los medios para que no les falte esa ayuda. Pero claro, si no aparecen en la foto no se pueden colgar medallas, y sin medallas no hay medios.

EMOTIVO ENCUENTRO ENTRE LAS VÍCTIMAS Y FAMILIARES DEL ATENTADO CON LOS ARTISTAS

Y también necesitan amor. Se deben saber queridos por la gente, no por las siglas de un partido que sólo se acuerda según los votos que les proporcionen. Deben sentir que la gente comprende que ellos no son más que las víctimas de los errores cometidos por los políticos quienes, por acción u omisión del bando que sea, son responsables de lo ocurrido. No deberían ser las víctimas los apestados que pueden haber sido en algunos rincones de nuestro país por el hecho de haber sido objetivo involuntario de un atentado, sino que ese papel de apestado debería corresponder a todos los que pudieron haber evitado ese maldito acto de terrorismo y prefirieron defender sus intereses de partido a las vidas de quienes los votaban. Ya fuese por acción u omisión.

No hace mucho, hablando con una víctima me explicaba que fue a un hospital a visitar a un herido de un atentado y al entrar en la habitación se encontró con un político de primerísima línea. Se extrañó muchísimo de su presencia, pero ahí estaba. Sin hacer ruido, sin prensa, sin foto y sin nada fuera de lo que habría sido la visita a un amigo herido con la salvedad de que, en este caso, el político y la víctima no se conocían de antes.

Ese político no quiso salir en la prensa, ni en la foto, ni en los comentarios, por lo que no seré yo quien diga quien fue. Y ese acto le honra. No coincidiremos quizá en la política, pero si coincidimos en su actitud. Desconozco si esa visita benefició en algo a la víctima, pero al menos la visitó en silencio.

Desde mi punto de vista, las víctimas del terrorismo como colectivo han sido ninguneadas hasta que se acercaba el período electoral. Entonces, si podía hacer ganar votos, la cita a las víctimas de los atentados aparecía en algún resquicio de los programas electorales o en los discursos que soltaban para ganar votos. Y una vez pasada la fiebre de las urnas, volvían al olvido, dentro de un dolor que sólo ellos pueden sentir y pero no comprender. Porque difícilmente alguien puede comprender un dolor que le han afligido por un sinsentido, por algo de lo que nunca tuvo culpa alguna.

Es habitual ver cómo asociaciones de víctimas hablan en nombre de todas ellas, pero la (presunta) politización de estas asociaciones ha acabado creando el rechazo de algunas de esas personas a las que deberían haber defendido en lugar de hablar por ellas sin haberlas consultado. Y ese es uno de los grandes problemas de las víctimas: no cuentan con ellas ni sus (presuntos) defensores para saber qué opinan porque quizá las respuestas no gustarían a los que mandan, ya sea de un lado como de otro.

PLACA CONMEMORATIVA DEL ATENTADO EN MEMORIA DE QUIENES FUERON SUS VÍCTIMAS LOS FAMILIARES DE ESTAS

Este sábado fue un dia especial. Tuve la sensación de cómo las 20 víctimas y familiares del atentado a Hipercor que acudieron al homenaje se vieron protagonistas sin que los políticos les quisieran quitar ese protagonismo que se les ha negado durante 30 años.

Tres décadas en las que diferentes consistorios han mirado para otro lado cuando se trataba el tema.

Tres décadas en las que los diferentes partidos (presuntamente) han usado su situación para sacar un provecho del cual las víctimas no han obtenido apenas algo positivo. Pero no sólo en Barcelona, sino en toda España.

Tres décadas durante las cuales muchas víctimas se han visto metidas en un mismo saco por parte de asociaciones que poco o ningún interés han mostrado en los casos individuales de esas personas a las que decían proteger, asesorar,… querer.

Pero por fin se ha dado un primer paso para hacer justicia. Una justicia social y, quizá también, política.

El acto finalizó con una placa en recuerdo a las víctimas en la plaza donde está ubicado Hipercor. 

Este sábado, las víctimas fueron las protagonistas que han sido durante estas tres décadas, pero esta vez los políticos, en silencio, les han mirado a la cara sin pedirles nada a cambio.

Salut!

Dejar una opinión