HAGAN VOTO, SEÑORES, QUE LA BANCA GANA

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Espero equivocarme, pero será interesante ver cómo, después de las elecciones, gane quien gane, seguirán mandando los bancos.

En el momento en que se les obligue a pagar los mismos impuestos que cualquier hijo de vecino, con cortar el crédito a la ciudadanía crean otra crisis, y eso ya sabemos cómo funciona: mal para el pueblo, bien para los grandes que son los que tienen la pasta.

Inlcuso “Podemos”, que se enorgullece y con razón de no depender de los bancos, estarán a su merced. ¿O quien creeis que ha dado la hipoteca a su presidente para comprarse la casa a la que tiene todo el derecho del mundo? Un banco, y el políticos ha aceptado las condiciones que les han impuesto a él y a su pareja para concederles el préstamo.

Si no se lo dan, no hay casa, así de sencillo. Y esto es aplicable a todos los aspectos de la vida cotidiana de una nación.

Es decir, que votes a quien votes, «la banca gana».

Hay una frase atribuida a Mayer Amschel Bauer Rothschild que dice “Dadme el control del suministro de dinero de una nación y no me importará quién haga sus leyes.”¿Alguien puede negar un ápice de razón a esta frase? Me temo que no.

¿Recordáis cuando ZP dijo que obligaría a la banca a dar créditos? Pues la respuesta de uno de los principales banqueros de España (no recuerdo si fue Botín) le respondió “no se olvide de que el dinero es nuestro”. Y ahí se acabó la obligación prometida por ZP.

Todo se mueve por pasta, desde el médico altruista que tiene que ceder a mil condiciones para obtener ese crédito necesario para un nuevo ambulatorio o una nueva máquina hasta, por supuesto, el político que pretende tener el Gobierno en sus manos.

E insisto, en política esto es más cierto que nunca.

Cuando votas a un candidato no estás votando a quien mejor te va a gobernar, sino que vas a votar a una persona a la que unos desconocidos han considerado la mejor para que te gobierne mientras ellos controlan sus intereses.

En el momento en que deje de ser interesante, ya se encargarán de cambiar al títere de la función, ya sabes, esa que siempre debe continuar porque de no hacerlo se puede complicar mucho la cosa hasta el extremo de que hay quien espera que ocurra, como los traficantes de armas, por ejemplo, y ahí la banca también gana… y mucho. ¿Vamos pillando cómo funciona esto?

Y no sólo los bancos tienen ese poder, sino que en el momento en que a una empresa le digan que tiene que pagar más impuestos, se busca otro país para montar su producción y aquí sólo tendrá mano de obra barata a la que pagarle lo mínimo marcado por ley y ahí donde se traslade le harán todos los parabienes por los puestos de trabajo, seguramente mal pagados, que va a crear y que se habrán perdido aquí. Y eso suponiendo que siga teniendo mano de obra en España, porque como no conserve ni eso, ya ve las listas del paro aumentando hasta el infinito y más allá.

O las grandes fortunas, que en cuanto les digan que eso de cotizar el 2% se acabó y que deberán pagar lo que corresponde en base a sus ingresos, en nada se buscan un paraíso fiscal, se trasladan ahí la vivienda si es necesario y aquí nos quedamos con un palmo de narices.

Y es que todo esto de subir impuestos a los que más tienen y bajarlos al resto está muy bien, pero dudo que pase de pura palabrería populista.

Como he dicho antes, la banca es como Anacleto, que nunca falla. Lo malo es que el segundo es un personaje de ficción, y el otro es real como la vida misma.

¿En qué nos tenemos que basar para votar?, pues pesar en qué voto nos puede beneficiar en lugar de hacerlo para ver cómo perjudicar al vecino, tal como parece que se está planteando frente a Cataluña.

Ahora parece que toda la culpa de los problemas del país está en Cataluña, en el independentismo que los diferentes Gobiernos se han encargado de regar con sus declaraciones y sus provocaciones.

Mintiendo en gran medida sobre lo que ocurre aquí y que la gente de fuera de Cataluña cree a pies juntillas y acaba con la imagen de que si a ellos las cosas les van mal, es porque en Cataluña se quieren independizar.

Y no es así, de verdad. Si Cataluña se quiere independizar, cosa que espero no ocurra, es porque después de muchos gobiernos despreciando los compromisos adquiridos con las diferentes Generalitats (véase inversiones en el eje mediterráneo, en los trenes, y últimamente viendo como desde las llamadas “cloacas del Estado” se han cargado buena parte de la Sanidad catalana) al final para que te desprecien acabas prefiriendo marcharte a la aventura.

Y eso no se hace de un día para otro, sino que se va regando día a día, declaración a declaración, mentira a mentira. Y la gente se lo cree sin analizar el por qué de toda esta situación.

Y al final votan no por buscar su mejora, sino para evitar que el vecino pueda mejorar. Si alguien promete acabar con la Generalitat, seguro que sólo por eso ya tiene votos, aunque después de esa desaparición del gobierno catalán, a él le subieran los impuestos o le jodieran el acuerdo laboral que facilitaría su despido, por ejemplo.

El objetivo era Cataluña, pero no los daños colaterales que conllevaría no votar en beneficio propio, sino en perjuicio ajeno.

Y en todo esto, la banca siempre gana, porque como ya he comentado, “Dadme el control del suministro de dinero de una nación y no me importará quién haga sus leyes.”

Salut!

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