EL FEMINISMO EUROPEO FRENTE AL ISLAMISMO… EUROPEO

Es curioso ver cómo en este país llamado España nos encontramos con movimientos feministas y que hasta algunos se autoproblaman “feminazis” para dejar patente su radicalidad, que defienden a los practicantes de la fe musulmana a capa y espada de igual forma que atacan a la religión católica y a todo aquel que, desde su radical punto de vista, denigre a la mujer, exigiendo igualdad de trato en una sociedad donde la libertad undividual es algo a lo que todos deberíamos tener derecho.

En el tour de Francia, por ejemplo, se alzó la voz para que el ganador no estuviese acompañado de dos azafatas de buen ver y que por lo visto daban un beso en la mejilla a quien ganara dicha competición. Consideraban que eso era machista y en consecuencia, las dos azafatas que supongo cobrarían algo por ese paripé, dejaron de tener esos ingresos gracias al movimiento feminista que no contempla la posibilidad de que alguien cuide su cuerpo para ganarse la vida con su imagen. Es decir, que una mujer que cuida su cuerpo para que sea atractivo se supone que principalmente al público masculino, no tiene derecho a que le paguen por unos minutos en un escenario donde no lleva a cabo nada ilegal y pueda lucir ese físico que cuida para esos acontecimientos. Pero bueno, según ellas eso va a favor de los derechos e igualdad de la mujer. la cual no puede vivir de su imagen públicamente como sí lo puede hacer un modelo masculino, ya ves en qué contradicción nos encontramos. Quizá si en el ciclismo hubiese mujeres que participaran y ganaran la competición, en lugar de azafatas habrían azafatos de buen ver, no se. Claro que entonces vete tú a saber cómo lo entenderían las feministas.

Igualmente parece que se está gestando un movimiento que pretende que las chicas que aguantas las banderas de la F1 desaparezcan de los circuitos en defensa de los derechos de la mujer en igualdad para con los hombres, impidiendo a quienes tienen el trabajo de azafata se puedan ganar la vida como les de la gana. Y es que el movimiento feminista (o feminazi, como algunas se autoproclaman) está asumiendo el rol que en su día tenía la iglesia católica, donde ninguna mujer podía mostrar “más de lo debidamente moral” aunque ahora en lugar de poner a Dios y “los más bajos instintos” como excusa utilizan lo del machismo. Total, que al final quien pierde es la mujer, pues no puede ganarse la vida como le de la gana ni, a este paso, podrá vestir por la calle como le plazca, no sea que la piropéen, le abran la puerta en las tiendas o la miren “de forma lascivamente machista”.

Pero estos movimientos, y vuelvo a cómo empezaba este rollo, no miran a los musulmanes quienes, al igual que en su día la iglesia católica, condenan a las mujeres que, libremente, eligen cómo vivir sus vidas y cómo vestir por la calle. Mi hija tiene una amiga que vive en Mataró y cuando regresaba de la escuela a las tantas de la noche por razones de horario y distancia, tenía que soportar cualquier comentario ofensivo de los musulmanes que copan el barrio en que vive y que últimamente parece más pertenecer a un país del magreb que a uno del Maresme de hace unos pocos años. La llamaban de todo menos bonita. Y todo por vestir como a una chica de 20 años le place vestir.

No he visto hasta la fecha ningún movimiento feminista que se manifieste contra estas actitudes reconocidamente machistas. Ni siquiera las autoproclamadas “feminazis” acuden a esos barrios a denunciar abiertamente esa agresión verbal contra las mujeres no musulmanas y ya ni me planteo que lo hagan con las musulmanas que sólo muestran los ojos a causa del burka que deben vestir… ¿por su fe?.

Poco a poco y cada vez más deprisa occidente va perdiendo sus valores para ver cómo una sociedad teocrática va imponiendo sus creencias y sus leyes.

Seguro que a estas alturas más de uno estará pensando que soy un racista, un xenófobo y lindezas de ese calibre, pero no piensa que quizá quienes son eso son los que no se adaptan y no aceptan a la sociedad de acogida. Muchos, que no todos, han venido a Europa para mejorar su calidad de vida, pero quieren mantener parte de las costumbres que hacen que sus países de origen no les puedan ofrecer precisamente esa calidad de vida que dicen estar buscando aquí.

Entonces, ¿realmente han venido para mejorar su calidad de vida o más bien para imponernos su teocracia aprovechándose del buenismo de lo políticamente correcto?

Estoy más que seguro que ese buenismo es el que imperaba en barrios como en La Chapelle (París) donde es más que patente el problema con el que se encuentran en la actualidad (lo podéis ver AQUÍ), o también en Londres, donde poco a poco se pretende imponer la Sharia  sin que, aparentemente, nadie mueva un dedo para evitarlo (y mucho menos  las feministas, no sea que algún musulmán les enseñe “cómo debe vestir una mujer decente”.

No hay duda de que en esos barrios mandó, durante un buen tiempo, ese buenismo político que parece haberse escondido frente a la realidad. Un buenismo político que ha evitado en lo posible que se lleve a cabo lo realmente necesario vete tú a saber a cambio de qué o con qué objetivo que no vemos demasiado claro que digamos.

Y mientras el islamismo va ganando terreno y condenando a las mujeres a tener que soportar imposiciones que van contra toda libertad individual, el feminismo se preocupa de que en el tour de Francia no salgan dos modelos a dar un beso al ganador, de que las chicas de la F1 desaparezcan del panorama de esa competición por “enseñar más de lo feministamente decente para saciar a los babosos machistas” o que en el autobús, los hombres nos sentemos con las piernas separadas (parece que estas feministas desconocen la anatomía masculina).

Y si alguien, después de leer esto, se limita a considerarme machista, xenófobo, racista, fascista o cosas por el estilo, es que no ha entendido nada y le invito a que vaya a vivir a barrios como los de enlazo en este post y luego que nos hable de la libertad de la mujer en los barrios musulmanes.

Salut!

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