FALTA JUSTICIA EN ESTE MUNDO PARA QUE PAGUEN POR LO QUE HAN HECHO

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Cinco detenidos por organizar orgías con menores en un piso de Madrid
Hay delitos que puedo entender e incluso justificar, como robar para dar de comer a tu familia después de haber intentado lo indecible para hacer bien las cosas y no tener que llegar a ese extremo.

Hay delitos que aunque pueda entender no puedo justificar, como el robar y estafar para tener un beneficio sin necesidad de ello. Un beneficio sin el cual podrías seguir viviendo porque no te faltarían tus necesidades más básicas, porque tu familia seguiría con estas cubiertas.

Pero hay delitos que no puedo ni entender y mucho menos justificar. Uno es el terrorismo.

Matar por defender ideales porque no se sabe convencer con las palabras. Porque la parte contraria no accede a unas exigencias que podrían ser erróneas, pero que aun siendo correctas nunca merecen que el terrorismo sea la moneda de cambio.

Nunca una causa merece la vida de nadie. Ni política ni religiosa. Nunca.

Y otro caso aun más horrible es el abuso de menores, y leyendo la noticia que encabeza este post se me han revuelto las tripas.

Nunca podré entender ni si quiera dependiendo mi vida de ello, que alguien pueda abusar de menores. Es aberrante. Usar críos para dar rienda suelta al sexo, a las parafilias que ni los adultos puedan querer llevar a cabo con otros adultos es demencial. O incluso para practicar eso que llaman “sexo normal”, me importa una mierda. Eso no se puede hacer con menores y la Ley tiene la obligación de impedirlo.

Es algo inhumano como lo son las guerras.

El abusar de un menor significa trucar su infancia, esa época de la vida donde se debe asimilar poco a poco la situación que tienes en la sociedad. Donde tus amigos de juego están para divertirse todos juntos.

Es cuando uno va aprendiendo poco a poco que no siempre se gana pero que no por eso te tienes que rendir. Ya sea en un partido de fútbol como en un concurso de dibujo de la escuela.

Es cuando un crío se va a la cama “a soñar con los angelitos” que decía mi abuela. Pero los críos de los que se abusa no sueñan con esos angelitos, sino con el miedo de tener que volver a pasar por unas experiencias que difícilmente llegarán nunca a comprender y que posiblemente los haga ser también abusadores porque en su infancia lo tuvieron que asimilar como algo normal, aunque en su interior supiesen que no lo es.

Los padres que permiten esas situaciones con sus hijos no deberían tener ningún derecho a tener y educar a sus hijos. Es más, son tan culpables como quienes abusan de esos críos, pues permiten que lo inhumano se cebe en quienes deberían cuidar hasta con su vida.

Todos aquellos que abusan de críos o que sabiéndolo no mueven un dedo para evitarlo tienen que dar gracias a lo más sagrado de que no sea yo quien establezca y aplique las leyes que creo imprescindibles en estos casos, porque si de mi dependiese, los defensores de los derechos humanos de todo el mundo tendrían muchísimo trabajo en rescatar a esos malnacidos de las garras de la ley que aplicara.

No creo en la pena de muerte. Eso es una solución a los problemas no de las víctimas, sino del delincuente, del abusador, del asesino.

Creo en la justicia que evite esos casos. Creo en la justicia que cuando no los puede evitar, toma medidas para que quien los haya cometido se arrepienta cada millonésima de segundo de su miserable vida de haber hecho lo que hizo.

Estos delitos marcan para siempre la vida de sus víctimas, como seguramente ocurre con una violación a una persona adulta, pero con el agravante de que a los menores les arrebatan la parte más preciosa de su vida: la infancia y la adolescencia. Momentos en la vida que serán los pilares en los que se construya el futuro de esas personas y de la sociedad.

Si redactara yo las leyes no serían complicadas, pero sí serían eternas.

Los malnacidos de la noticia se reconocen en las grabaciones que la policía ha incautado. No hay lugar a dudas de que serían el objetivo de una justicia que no temen por creerse inmunes y superiores a ella, pero que la verían eterna cuando se aplicara.

Y con ellos todo aquel que por acción u omisión hubiese permitido esas situaciones. No debe haber perdón para quienes abusan sexualmente de niños y adolescentes, o que lo permita. Sólo justicia.

Ahora hace falta ver cuánto tardan unos buenos abogados en soltarlos “con” o “sin” cargos para que vuelvan a las andadas, aunque con más precaución, pues la experiencia no es lo que te ocurre, sino lo que haces con lo que te ha pasado. Y esta hez de la humanidad no es tonta, pues si lo fuesen hace tiempo que los habrían detenido. A ellos y a los padres de los menores, no nos olvidemos de ellos, que permitieron estas situaciones.

El dinero hace mucho daño en estos casos. Puede conseguir la libertad de quien merece no haber nacido y arruinar la vida de quien merece toda la felicidad del mundo, y ambas cosas se darían en este caso. Y si consiente que salgan a la calle, será una prueba más de que un juicio no sirve para imponer justicia, sino en dirimir quien de las dos partes tiene mejor abogado.

Salut!

P.D.: Gracias y felicidades a todos y cada uno de quienes han participado en esta investigación por los resultados obtenidos.

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