¿Es necesario procesar las fotos?

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Cada día cuesta mas encontrar fotografías en las que los colores estén apagados, las sombras sean demasiado claras o incluso los ojos del retratado estén desenfocados, y es que en la actualidad existe el concepto de que todas las fotografías deben pasar forzosamente por un programa de edición fotográfica, ya sea el archiconocido Photoshop, Gimp, Corel, etc.

También existe el otro extremo que considera que la fotografía auténtica es la que sale directamente de la cámara, sin retoque ni procesado alguno porque entonces pierde la esencia de la fotografía.

Creo que no es bueno ni un extremo ni el otro.

Para los primeros, considerar que todas las fotografías necesitan edición para estar bien les diría que no les vendría mal un poco de aprendizaje fotográfico de esos que te enseñan a tomar la imagen para reducir en lo posible la necesidad de pasar por una edición fotográfica, y si lo haces, que sea sutil.

He visto fotografías de esas que hacen chirriar los ojos e inflaman las venuelas de las córneas cuando al “fotógrafo” le ha dado por tirar de HDR extremo porque es lo que ha aprendido y que desde ese momento si no pasa por ese procesado la foto no vale una mierda, cuando precisamente lo que ha hecho es convertir una posible buena foto en una triple M, es decir, en “Menudo Montón de Mierda”.

O cuando quieren dar un azul al cielo algo más subido de tono en el que se pasan tanto que de lo eléctrico que dejan ese azul la pantalla no necesita corriente, la toma de la foto esa.

O cuando quieren hacer desaparecer un objeto que hay en el suelo y, ya puestos, cambian ese suelo por un adoquinado que han sacado de vete tú a saber donde.

También nos encontramos con los que creen saber de procesado y se lían a brochazos con los objetos a aclarar de modo que, irremediablemente, acaban un una áurea que los deja como santos porque ni tan solo se preocupan de eso que nos enseñaron en parvulitos que se conoce con “no salirse de la raya”. Si tienes que pasar un pincel para aclarar una cara procura no salirte de la cara y aclarar el cielo porque entonces queda como una chapuza, que es lo que realmente has hecho.

Y para los talibanes de la fotografía pura, les recomiendo olvidarse de todo eso de la cámara digital, de la de carrete y comprarse una de placas de cristal como las de principios del siglo pasado. Eso es fotografía en su esencia. El resto son evoluciones como lo es el procesado en el ordenador. Si tan pura quieres que sea la imagen no puedes utilizar ninguna tecnología y debes aprender revelado fotográfico para hacer tú mismo el positivado de tus imágenes. Pero ni se te ocurra jugar con la exposición de la ampliadora ni con las luces ni las paletas ni nada, que falsearían la pureza de esa imagen, por Dios!. Haces el revelado básico básico para que sea el paisaje que habías fotografíado… y en color, porque como hagas la fotografía en blanco y negro dejará de ser esa imagen que veías cuando la captaste, campeón. (y haciéndola en color… ya deja de ser la esencia de la fotografía. ¡Menudo dilema!).

¿Y porqué digo esto?, pues porque con tanta historia de procesados innecesarios y puristas de la fotografía al final te encuentras con imágenes que no hay por donde cogerlas, por más que la gente diga “menudo fotón” o “qué maravilla de fotografía” cuando ves que o bien los colores parecen sacados de una caja de rotuladores fosforitos o bien la fotografía es tan carente de todo que se confundiría con un papel manchado que encontrases por la calle.

Todo debe tener su punto medio. Ni todas las fotografías tienen la obligación de pasar por PS ni los que usan los ordenadores y las últimas tecnologías son hijos de Satán.

Lo normal es que todas las imágenes necesiten un pequeño enderezamiento porque es muy difícil que queden derechas si las haces a pulso, también puedes necesitar un recorte para acercar o componer la imagen que no pudiste hacer por problemas que escapaban de tu control (falta de teleobjetivo y el sujeto estaba muy lejos, entorno no amigable para conseguir esa composición, etc) y puede que lo suyo sea, si quieres dar algo más de atractivo a la imagen, jugar con curvas, niveles, virar a BN, y cosas por el estilo, pero siempre dentro de unos límites que no hagan que esa foto se parezca a la realidad por pura coincidencia

Otro caso son aquellos fotógrafos que precisan de procesados extremos para conseguir un efecto determinado, lo cual suele ocurrir en fotografía creativa, es decir, aquella que se hace con el objetivo de requeteprocesarla hasta lo que haga falta para conseguir un efecto en concreto, de esas que si hace falta borrar el cielo y poner un suelo, pues se hace, y si los ojos dejan de ser azules para ser de colorines, pues se pintan, que para eso están los colores.

Pero quienes llegan a estos extremos y a saben qué es lo que van a hacer antes de disparar, y suelen ser profesionales muy avanzados y que tienen más que claro qué es lo que buscan en la foto.

Vale, para gustos colores y, como dice un amigo mio, condones de sabores. pero por favor, ¿qué tal si vamos limitando el radicalismo de la pureza fotográfica y del procesado extremo sin más ni más?. La vista lo agradecerá.

Salut!

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