CREER O NO CREER, ESA ES LA CUESTIÓN

Estos últimos meses son de esos que aparecerán en la historia de España y hasta de Europa como un ejemplo de manipulación de masas por ambos frentes y cómo la máquina de propaganda y contra-propaganda está más activa que nunca desde la Segunda Guerra Mundial.

Vamos por partes:
Definición de Preso Político según la RAE: Un preso político o prisionero político es cualquier persona física a la que se mantenga en la cárcel o detenida de otro modo, por ejemplo bajo arresto, sin haber cometido un delito tipificado sino porque sus ideas supongan un desafío o una amenaza para el sistema político establecido, sea este de la naturaleza que sea.

Y aquí la máquinaria propagandística ha incluido a los Jordis, es decir a Jordi Sánchez (ANC) y Jordi Cuixart (Omnium), aunque Amnistía Internacional no dice considerarlos como tales, sino como prisioneros por la comisión de delitos tipificados aunque considera excesiva la prisión preventiva a la que están sometidos.

Pero la máquina propagandística del otro lado los considera políticos presos, pues si fuesen presos políticos todos los dirigentes independentistas, que no todos los independentistas, estarían entre rejas, ya fuesen presidentes de partidos como alcaldes, regidores, o socios de partidos políticos independentistas. Y eso deja en el aire la decisión de cada uno de si realmente son o no son presos políticos.

Esta semana tuve una charla con una persona que conozco desde hace muchísimos años y me explicaba que un preso político es aquel que está encerrado, torturado, incomunicado y sin derecho a defensa jurídica por su ideología política. Y tengo la sensación de que esta situación no es la que vemos en los Jordis, pues tienen sus abogados, hasta donde se no han sido torturados (vale, que ahora saldrá eso de la tortura psicológica y esas cosas que pasan TODOS los presos) y no están incomunicados. Y esta persona conoce a algún que otro preso político de verdad, por lo que algo sabrá del tema.

Parece ser que uno de los motivos por los que los han encarcelado es que se les acusa de sedición, claro que para que hubiese el delito de sedición, habría sido necesario el uso de la violencia, pero la “sedición” tambíen incluye la definición de la “sublevación de las pasiones”, es decir y ciñiéndonos a la definición de “sublevar“: “excitar indignación, promover sentimiento de protesta”.

Vamos, que o bien el código penal incluye la palabra “violencia” en su concepto de “sublevación”, en cuyo caso lo tendrían difícil para mantenerlos en la cárcel, o bien se ciñen a la promoción del sentimiento de protesta. Lo mires como lo mires, con o sin violencia, parece que no es una razón de ideología política en si, sino el mover a las masas contra lo establecido, masas que se están moviendo más por pasiones que por razones o, lo que es lo mismo, piensan más con el corazón que con la cabeza.

Estos días estoy leyendo y escuchando, como muchísimos más usuarios de las nuevas tecnologías, mensajes con opiniones de economístas y juristas que dan la razón a unos y se la quitan a otros para, inmediatamente, ver mensajes de sus homólogos haciendo lo mismo, pero desde el otro bando.

Unos juristas están contra el encarcelamiento de los Jordis y, por supuesto, contra el Govern de la Generalitat encarcelado, pero inmediatamente salen otros, los menos, diciendo lo contrario. Pero entre unos y otros, los Jordis y los Consellers están entre rejas.

¿Y quien tiene razón en todo esto?, pues todos y nadie. Y es que ya lo dijo René Descartes: “No hay nada repartido de modo más equitativo que la razón: todo el mundo está convencido de tener suficiente“. Y cuando alguien cree tener la razón y no se la dan, exige justicia, y en este punto debemos recordar aquella frase de Santiago Russiñol: “Cuando un hombre pide justicia es que quiere que le den la razón“… la tenga o no.

Es decir, que entramos en un bucle en el que quien tiene razón exige que se la den porque tiene más que el de enfrente, y si no se la dan, exige justicia porque quiere que le den la razón.

¿Y qué es lo que hace que creamos a unos y no a otros?. Salvo tener evidencias de nuestras opiniones, y aun teniendo en cuenta que esas mismas evidencias se pueden interpretar de forma muy subjetiva, nos creemos a quien dice lo que más nos interesa sin importarnos otras opiniones, o si nos importan es para clasificarlas de mentiras o falsedades.

La propaganda de uno y otro bando tiene sus defensores en las más altas esferas, quienes como todo hijo de vecino tendrá sus interpretaciones que gustarán a unos y ofenderán a otros, pero eso no les facultará acertar siempre con sus comentarios, pero contentará al bando al que se dirija,… tenga o no razón. Es lo que se conoce como una falacia “ad veracundiam” (Sí, Ruben, de vez en cuando también suelto algún latinajo 😉 ), pues consideran bueno un argumento sólo porque lo diga alguien con prestigio, como si estas personas no se pudiesen equivocar o lo que es peor, como si no pudiesen tener sus intereses en el asunto, en cuyo caso sencillamente nos estarían mintiendo por dichos intereses que no tienen porqué ser los nuestros.

En cuanto a economía, en el caso de Cataluña – España aparecen economistas que promulgan que la economía catalana es tan fuerte como para superar cualquier contratiempo o al menos eso dice la teoría, porque a la práctica van camino a 3.000 las empresas que han sacado sus sedes sociales o se han trasladado fuera de Cataluña por razones económicas que dependen en gran medida de la situación política, pues si esta no es estable, la economía no está tranquila, y el dinero quiere tranquilidad. El resto le importa un rábano.

Pero aun con esta prueba fehaciente de la marcha de empresas y el daño que puede hacer a Cataluña en cuanto a economía, la cara independentista de la situación desprecia ese hecho, alegando que se han marchado las sedes sociales pero que las fábricas se quedan aquí (por ahora) sin pensar que si la sede social y fiscal no están en Cataluña, me parece que cuando echen cuentas las cifras se las apuntará la ciudad o la C.A. en la que tengan la sede social y/o fiscal, no Cataluña, lo que irá en detrimento de las cifras del PIB de las que tanto se vanagloriaba Junqueras cuando dijo en tono chulesco que Cataluña podría parar una semana. Sinceramente, eso es una chulería que no pensó antes de soltar semejante desafío.

Pero aun así muchísimos independentistas defienden esa postura porque, sencillamente, va con su credo. No hay más.

Aunque no sólo hay estupideces por parte de los políticos independentistas, sino también por parte de los constitucionalistas cuando en otro orden de cosas dicen que en el colegio se persigue a quien habla castellano (Min 1:45 https://www.youtube.com/watch?v=Zs7UbzyE8NA), por ejemplo y aun demostrándoles que no es cierto, no bajan de burro. Y lo peor no es que lo que dicen sino que, igual que ocurre en el otro bando, la gente los cree y en este ejemplo se llevan a la cabeza que aquí no se puede hablar castellano por más que se les demuestre que no es cierto. Y eso crea tensiones que no necesitamos porque alimentan el anti-catalanismo.

¿Y por qué se lo creen?, pues sencillamente porque les interesa, porque va con su ideología política y se ahorran el esfuerzo de poner en entredicho lo que les dicen por los medios de comunicación, en los mítines y ahí donde lo escuchen. De hacerlo podrían descubrir que están equivocados, y hay pocas cosas que odie la gente como tener que reconocer haber estado equivocado.

Y la propaganda lo sabe. Y se aprovecha. Y cuando se den cuenta de la mentira, sea del lado que sea, le pedirán explicaciones y entonces es cuando, una vez más, culparán al otro… y los volverán a creer.

Estamos viviendo una mala situación económica con la marcha de empresas y la bajada de facturación en las PYME, mala situación política con el enfrentamiento independentistas-constitucionalistas, y mala situación social, con familias que han dejado de tratar ciertos temas o que directamente se han roto por diferencias políticas. Como gente que cuando está hablando de la situación con otra persona calla, baja la voz o cambia de tema cuando ve alguien que los podría escuchar, por ejemplo.

Debo reconocer que durante muchísimo tiempo no vi o no quise ver estas diferencias entre familiares, amigos o personas de la calle que hoy en día he constatado.

He visto como gente con la que creí tener confianza dejó de tenerme en su lista de amistades en las redes sociales porque opinaba distinto a su credo, lo cual demuestra que detrás de una amistad puede haber cualquier cosa menos amistad.

He visto como una conversación pasaba a un nivel inaudible en cuanto alguien se acercaba para evitar que se oyera de qué se hablaba.

Y gente que merece toda mi confianza me han reconocido cambiar de tema o dejar de tratar la política con terceros para evitar problemas porque la gente ha dejado en gran medida a respetar opiniones políticas ajenas.

Parece demostrado que o bien vivía yo en una realidad paralela o bien no he querido ver lo que estaba ocurriendo, pero hoy lo estoy viendo y no vamos por buen camino.

Y todo se limita en creer o no creer. Porque de esta elección depende reconocer que estamos equivocados o no. Sea del bando que sea.

Llegados el caso no olvidemos que ninguna causa merece una vida. Cuando pensemos en que merece la pena dar la vida por un ideal recordemos aquella frase que reza “¿morir por un ideal? ¡Jamás!, podría estar equivocado”. Y dar la vida por un error, no mola.

Salut!

 

P.D.: Por lo visto alguien se ha molestado por lo que publico, porque han entrado en mi servidor y me han cambiado algunos directorios que impedían el acceso a este foro. Es lo que tiene la libertad de expresión, que puede molestar y cuando no se tienen argumentos….

Una respuesta

  1. Muy bien Jordi, has puesto un par de citas que desconocía y son muy buenas Gracias.

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