CARREFOUR: HIPOCRESÍA ECOLÓGICA O ECOLOGÍA HIPÓCRITA

publicado en: COMERCIO, ECOLOGÍA | 0

Hace ya unos años que en las grandes superficies obligan a cobrar las bolsas de plástico que antes regalaban para que el cliente pusiera en ellas su compra. En aquellos años las bolsas eran de un plástico muy fino que amenudo se rompían si las cargabas un poco, y es que todo es una cuestión de pasta.

Cuando la ley impuso el cobro de esas bolsas se empezó a reducir su consumo y las empresas ofrecían bolsas de más calidad, de esas que puedes cargar hasta los topes y aguantan bastante bien para que la puedas reutilizar. Y claro, eso tiene un coste económico que cubre el cliente.

Parece como si al pagar la bolsa, esta contamine menos y por eso las hacen más gruesas, para que si antes usabas dos bolsas y ahora una, como las primeras eran más finas entiendo que se descomonían antes que una bolsa de las actuales, que son

PLÁSTICO, POREXPAN Y PAPEL PARA ENVOLVER LA COMIDA. ESO SÍ, LUEGO TE COBRAN LA BOLSA POR ESO DE LA CONTAMINACIÓN

más gruesas y en consecuencia supongo que deben resistir mejor el paso del tiempo.

Y claro, reduciendo el número de bolsas en las cajas y vendiendo las mismas más gruesas parece que el ecosistema se salva de la contaminación.

Pero claro, entonces a algún lumbreras del Carrefour en este caso se le ocurrió que como antes consumían más bolsas y tenían más gasto en plástico, al reducir ese consumo por número de bolsas alguien debía ganar menos. Y ¡eureka!, encontró la solución que, a mi modo de ver, debió discurrir de este modo:
“Si usamos menos bolsas, estas contaminan menos, y si contaminan menos tenemos margen para usar más plástico hasta llegar a la contaminación anterior del mismo modo que si un país tiene una cuota de contaminación que no usa, la puede vender a otro país para que contamine por los dos”.

Algo no cuadra, pero esa conclusión a la que llegó algún lumbreras del Carrefour se traduce en usar papel plástico que envuelve la carne que han envuelto en papel o, peor aun, usar una bandeja de porexpan para una vianda que, a su vez, envuelven con más plástico. Y a todo ello, le pegan una etiqueta con las características de lo comprado… y lo meten en una bolsa de plástico. Cojonudamente ecológicos, vamos.

Algo no cuadra, y cuando preguntas a quien te atiende dice no entender ese derroche en plástico pero que son las normas de la empresa.

Si realmente les preocupara la contaminación ofrecerían mejor precio a quien fuese a comprar con una fiambrera que precintarían con dos etiquetas una vez puesta la carne dentro, les descontarían esos céntimos de las bolsas de plástico si el cliente lleva su bolsa o carro de compra de su casa, pero no, parece que el problema no es la ecología, sino consumir más plástico mientras se excusan de ello cobrando las bolsas.

Sea como sea, la contaminación no la reducen y nos la cobran.

Eso sí, aquí todos contentos.

Salut!

Dejar una opinión