BANDERAS Y PITIDOS. PERDÓN PERO, ¿PARA ESO NOS MANIFESTAMOS?

Este pasado sábado asistí con la intención de hacer algunas fotos a la manifestación contra el terrorismo a raíz de los atentados de Barcelona que, en estos momentos, ha costado la vida de 16 personas y algunas víctimas siguen aún hospitalizadas en estado crítico, lo cual hace temer por su vida.

El resto de heridos están ya en sus casas intentando recuperar la normalidad, lo cual puede ser harto difícil habida cuenta del trauma que han pasado en el momento en que podrían haber perdido la vida.

También los testigos de esa barbarie sufrirán sus secuelas psicológicas que pueden salir desde el segundo cero de vivir esa experiencia hasta vete tú a saber cuántos años pueden pasar hasta que ese trauma oculto salga a la luz y le marque para el resto de su vida.

Y con todo, en las redes nos estamos peleando por las banderas que se vieron en la manifestación.

Vaya por delante que soy de los que opinan que esa manifestación debería haber sido sin un atisbo de bandera alguna, ni independentista ni catalana ni española. Como mucho, la de Barcelona por ser la víctima directa del atentado. Pero nada más y como caso extremadamente excepcional.

Se pidió que no se llevasen banderas porque no era una manifestación política, sino humana. Se trataba de rechazar el terrorismo y dar soporte emocional a las víctimas y familiares que vivieron en primera persona ese atentado así como reconocer la labor de quienes participaron en los momentos posteriores a los asesinatos. Nada más.

Pero no, no podían faltar quienes se pasaban esta petición por el forro. Por la calle escuché, días antes, a unos que decían que llevarían la bandera porque “nadie les tiene que decir qué pueden y qué no pueden llevar”, lo cual demuestra que descerebrados los hay por todas partes y en todas ocasiones, ya que no se trataba de una manifestación política, sino humana, y eso no debería entender de banderas.

Y como no podía ser de otro modo, la manifestación se llenó de banderas, desde la bandera estelada que tanto odian gran parte de los no independentistas como la española que odian otra gran parte de los independentistas pasando por la bandera de los gitanos.

En los medio y re des sociales no paramos ve ver comentarios que atacan, principalmente, al hecho de llevar estelades, pero en cambio ven de buen ver el hecho de llevar banderas españolas.

Vamos a ver: si se pide que no se lleven banderas, pues no se llevan . Punto.

Ese día no tocaba, ni una bandera ni otra.

Claro está que también queda el tema de los pitidos al Rey y al presidente del gobierno Mariano Rajoy. Eso tampoco tocaba. Hacerlo quitaba la atención a los que realmente fueron los héroes del atentado.

Aun con todo, en las redes sociales estamos discutiendo incluso las fotografías publicadas por algunos medios que, intentando ocultar la realidad, toman fotos desde determinados ángulos para que no se viera la realidad de las esteladas ni de las españolas. Y es que todo periodista se debe a la línea editorial de quien le paga y queda feo eso de morder la mano que te da de comer.

Sea como sea, ese día no tocaban banderas, no tocaban pitos a nadie y sólo tocaba recordar a las víctimas y reconocer el trabajo bien hecho de los cuerpos sanitarios, de rescate y policiales que participaron en la labor de atención a las víctimas y desarticulación del comando terrorista, así como a los voluntarios que estuvieron al pie del cañón inmediatamente después del crimen, junto a las víctimas a la espera de la llegada de equipos profesionales.

El resto es tirar piedras encima de nuestro propio tejado, lo cual desde siempre parece ser deporte nacional y como colofón de toda esta movida, los terroristas se deben estar frotando las manos viendo cómo nos enfrentamos entre nosotros en lugar de hacer un frente común contra la barbarie.

Y sí, tenemos miedo. No como colectivo, sino como personas individuales. Como personas que temen perder la vida y la de los suyos en un atentado. Como colectivo parece que no, pero individualmente…

Salut!

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