AYER FUE UN DIA TRISTE

Ayer fue un día triste. Algo murió en mi. Vi lo que no creí ver nunca. Quienes deben proteger al pueblo, lo agredían.

Agredían a un pueblo con las manos arriba, desarmado, con intención de votar aunque fuese en un referendum que era legal por intereses de unos e ilegal por intereses de otros.

Quienes no queríamos saber de legalidades pero sí de derecho a que nos consulten sólo queríamos votar, nada más.

El Gobierno podría haber dejado votar libremente y, aprovechando la imagen internacional de cómo se hicieron las cosas para votar, dar por nula la consulta y habría tenido el soporte internacional. Pero no, en lugar de usar el cerebro, usó la fuerza.

La fuerza contra gente desarmada que sólo quería que se le escuchara.

Hubo momentos en que algunos manifestantes se defendieron y el Ministerio del Interior usa esas imágenes como excusa, que no explicación, de lo ocurrido.

Policías y Guardias Civiles pertrechados con equipos anti disturbios, cascos y chalecos antibalas, escudos, porras, pelotas de goma que están prohibidas en Cataluña y gases de pimienta contra quienes pretendían proteger el principal símbolo de la democracia: unas urnas.

Se valieron de la violencia y la fuerza superior para atacar a quienes estaban desarmados.

Atacaron a quienes no atacaron y sin miramientos usaron las porras, los escudos y su superioridad en fuerza escudándose en una Ley que por ser Ley será legal, pero no es justa.

Hubo sangre, golpes, agresiones, lesiones de por vida y una víctima mortal (*), pero la defensa del Gobierno les tranquiliza. No son conscientes de haber agredido a quienes sólo querían votar. No pensaban, se acercaban y agredían. Mayores, jóvenes, hombres, mujeres… no importa. La orden era la que era, y si para ello tenía que haber sangre y destrozos, pues los habría.

Hay quien defiende esta actitud, pero no piensan que quizá, y sólo quizá, algún día sean ellos las víctimas de esa barbarie por querer votar, por quererse hacer oir. Pero hasta entonces todo estará bien porque no son ellos las víctimas…. pero sí lo son.

Con lo ocurrido en Cataluña se han vulnerado los derechos humanos, la libertad de expresión y se ha ultrajado la democracia. Y esos que hoy ven bien lo ocurrido deben pensar que esos derechos humanos, esa libertad de expresión y esa democracia forman parte de sus vidas. Y ayer se vapulearon todos esos aspectos que forman parte de nuestras vidas, pero también de las suyas.

Ayer murió en mi el espíritu unionista que me permitía creer que juntos estaríamos mucho mejor que separados. Pero no lo pude demostrar.

Vi violencia gratuita, vi sangre, vi abuso de poder y no quiero vivir en un país donde la ley se aplica por la fuerza de la violencia.

No me sirve eso de que un no quiso dialogar. No me sirve que se vulnerase la ley en el Parlament para enviar a 10.000 efectivos policiales. No me sirve que hubiese algunos violentos en las manifestaciones pacíficas para justificar lo injustificable. Hoy en día ya no me sirve que unidos seremos más fuertes. Y eso me entristece.

Quizá Cataluña no sea un proyecto viable, no lo sé, pero sí sé que esta España no es la que defendí de quien la atacase.

Es una España donde ya se ha demostrado que pretende valerse de la ley del más fuerte, y eso no es lo que quiero ni para mi familia ni para mis amigos.

Siento haber vivido tantos años en una idea errónea en la que la unión hacía la fuerza, pero es precisamente por la fuerza de la policía que voté “sí” a la independencia.

A los agentes que ayer se emplearon a fondo en las manifestaciones, ¿qué se siente pegando a gente desarmada? ¿con qué cara mirarán a sus hijos? ¿tendrán el valor de esconderse bajo la “obediencia debida” para auto convencerse de que pegar a gente inocente y desarmada era lo correcto? ¿les servirá esa excusa, que no explicación, para creer que hicieron lo correcto? Si es así, me tendré que arrepentir de haberles defendido cuando alguien les acusaba de violencia policial gratuita porque ayer empecé a pensar que ese alguien podrían tener razón.

Ayer fue un día triste, en mi murió una esperanza que me acompañó hasta coger la papeleta donde quería escribir “NO” pero marqué el “SI”.

* CORRIJO: No hubo una víctima mortal, aunque algún medio así lo publicó, pero por fortuna la víctima se recuperó del infarto en el hospital.

Una respuesta

  1. Laia de Ribes

    Jordi. Tot i que crec que mai no havia fet cap comentari al teu bloc, sempre et llegeixo. De vegades discrepo, però no per això, evidentment, he deixat de fer-ho. I avui m’has emocionat. I llegint el que has escrit, he acabat plorant. Són dies molt intensos, sí, i arrossego (parlo, si més no, per mi) una pena que pesa moltíssim des de diumenge, però malgrat tot GRÀCIES. Gràcies per compartir-ho. Una abraçada. I GAP forever.

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