AGRESIVIDAD COMERCIAL O COMO HACERLE PERDER EL TIEMPO A UNO

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Hace unos días me llamaron de una Escuela de Empresas para ofrecerme información acerca de unas subvenciones a las que, según ellos, tengo derecho por ser autónomo.

Les dije por activa y por pasiva que no tengo ninguna intención de contratar ningún curso ni nada por el estilo por más subvencionado que esté, ya que no tengo tiempo para esas cosas, pero quien me llamó insistió como quien le va media vida.

Al final accedí a que me visitaran el miércoles por la mañana para explicarme lo que me querían explicar, aunque ya les dije que no les dedicaría más de 10 minutos, ya que creo que es mejor que dediquen su tiempo a personas que estén predispuestas a comprar sus productos que no a mi, que les dejé claro que no iba a contratar nada.

Ayer miércoles 19 de septiembre no vino nadie a visitarme para esos asuntos, por lo que entendí que se habían dado cuenta de la inutilidad de visitar a quien no está interesado en recibirles, pero esta mañana parece que se lo han pensado dos veces y me ha visitado una chica con la intención de… mmmm…. pues aun no lo se.

Ha entrado con una gran sonrisa preguntando directamente por mi presentándose por la una Entidad colaboradora de la que me llamó, una universidad que colabora con una escuela de empresa o al revés, aun no lo tengo claro. Lo que no recuerdo es su nombre, pues ni siquiera me dio una tarjeta de visita.

La visita ha empezado con un intento de romper el hielo por parte de esa ¿comercial? preguntándome el porqué no contrato a alguien para que me ayude, pues si tan mal de tiempo voy, necesitaría la colaboración de algún empleado.

Aunque no tenía por qué, le he explicado las razones por las que no quiero contratar a nadie, pero ella insistía en que podría ser necesario. Y eso así de pronto, sin parecer importarle cómo llevo mi negocio.

Después ha querido comentar la evolución de mi sector, el informático, en los últimos 10 años, como si yo no fuese consciente de ese cambio.

La verdad es que ya me empezaba a subir la mosca a la nariz con los comentarios que insinuaban, o eso me parecía a mi, que no tenía yo ni idea de cómo va el mercado, de cómo va el marketing digital, de qué valoran los clientes…. Por más que le respondía para que viese que no me interesaba lo que me pudiese ofrecer, pues ya les advertí que no me interesaba su visita, ella insistía en buscar un punto de entrada para poderme hacer ver que me tenía que interesar lo que me ofrecía. En esos ¿20 minutos? que estuvimos hablando hasta ese momento todavía no había ni insinuado a qué había venido.

Pero eso sí, hubo una pregunta muy directa sobre su visita: ¿por qué has estado interesado en que viniese a visitarte? Obviamente, quien le pasó mis datos no la informó de que no quería su visita. “Es que quien me llamó se puso muy pesada para que vinieses por más que le dije que no estaba interesado. Y al final le dije que sí, pero que no quería perder el tiempo y que no os iba a dedicar más de 10 minutos”.

Y aun con esta respuesta, siguió con su intento de convencerme de que no tengo ni puta idea de cómo va mi negocio, ni de marketing digital ni nada. No parecía importarle ninguna de mis respuestas para que se planteara terminar la entrevista y marcharse tan educada y sonrientemente como entró.

Llegó un momento en que, algo cansado de sus jugadas al tobillo, le hice ver que la estaba analizando como vendedora (es lo que tiene haber formado a otros comerciales, que algo de eso queda) y que con todo lo que me había dicho no hacía más que construir un muro entre ella y yo que impedía llegar a un buen diálogo.

“Es que yo no estoy aquí para ser tu amiga ni para decirte que todo lo haces bien. Llevo 10 años asesorando empresas y ese es mi trabajo”

¡Eureka! Al final se a qué venia… o no, porque yo no he pedido a nadie que me venga a asesorar. Es más, no quería ni su visita, pero se pusieron muy pesados y accedí a dedicarles 10 minutos de mi tiempo. ¡Y ya llevaba más de 20!

Según ella, yo no sabía cómo iría el mercado (¡como si alguien lo supiese fehacientemente!), puso en duda mi nivel de ingresos respecto a lo que trabajo porque dedico muchas horas y esfuerzo y gano poco dinero (por lo visto ha investigado mi cuenta bancaria), me dijo en varias ocasiones que me estaban robando mis conocimientos al asesorar a los clientes para que se decidan por un producto u otro por una anécdota que le expliqué,… y así hasta que me cansé de perder el tiempo.

“Tenemos 9 minutos antes de cerrar” le dije. Y seguimos enzarzados en una conversación que, si yo hubiese sido el comercial, o la habría dirigido a lo que iba al entrar en la tienda, o me habría despedido amablemente. Pero no, siguió con su debate sobre lo mal que lo estoy haciendo todo.

Al final, después de los 9 minutos durante los cuales estaba claro que era un “diálogo de sordos” y viendo que seguía con sus argumentos sin entender que no tenía ningún interés en seguir con el tema, le informo que ya era la hora de cerrar y que me tenía que ir a almorzar.

La chica se plantó delante de mi y me dijo “es que tu peor enemigo eres tú”.

“Seguramente tienes razón, -le dije mientras me giraba para coger algo del taller- pero tengo que cerrar que sino no me dan de comer”.

Cuando volví la vista hacia ella, estaba saliendo por la puerta, sin despedirse ni nada. Le dije “adeu”, pero ni respondió. Creo que se fue algo mosqueada. O mucho, pero espero que eso les enseñe a que si alguien no quiere que le visiten lo tengan en cuenta para no hacer perder el tiempo a la gente.

Seguramente llevará 10 años asesorando empresas y no dudo que lo hará muy bien, pero criticar lo que hace un cliente sin saber nada de su negocio ni sus circunstancias creo que no es la mejor manera de vender nada.

En los casi ¾ de hora que estuvimos hablando, en ningún momento me explicó qué ofrecían.

Si esta es la formación de sus representantes, creo que antes de asesorar a los demás de cómo deben hacer las cosas, deberían formar mejor a sus colaboradores. Y más siendo una universidad que colabora con una Escuela de Empresas (o al revés, aun no me quedó claro), y es que una cosa es la teoría, y otra muy distinta, la práctica.

Salut!

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