ACOGIDA DE REFUGIADOS: ¿NOS HABLARÁN DE LAS POSIBLES CONSECUENCIAS?

Este fin de semana, en Barcelona se ha llevado a cabo una manifestación con 160.000 participantes según La Vanguardia en la que se exigía la acogida de los refugiados que huyen de las guerras de Siria, Irak, de África… argumentando la imperiosa necesidad de ser solidarios con el más necesitado.

Quienes abogan por esta acogida sólo ven el buenismo político que les ha vendido la idea de abrir fronteras en pro de ser humanitarios pero esconden las consecuencias que esta actitud puede conllevar si no se regula el tema.

Vaya por delante que estoy a favor de la acogida de refugiados pero de forma controlada, y que se trate de refugiados que regresen a su país cuando la guerra finalice, pues de lo contrario no serían refugiados, sino inmigrantes.

De entrada, los refugiados deben comprometerse a cumplir y respetar las leyes y costumbres de los países de acogida. Si una vez acogidos no los respetan deberán ser deportados a sus países de origen independientemente de su situación, pues si no están dispuestos a respetar al país de acogida, ¿por qué este tiene que mantener a quien no lo respeta? (que ya tenemos bastante con los autóctonos y los tenemos que aguantar).

La acogida que exigen debería implicar cubrir las necesidades de esas personas en cuanto a vivienda, alimentación, sanidad, educación y seguridad, pues es lo mínimo que exigimos para nosotros mismos, pero los manifestantes que nos venden esta actitud humanitaria no piensan en que en España mueren diariamente personas que no reciben la famosa ayuda a la dependencia porque no hay recursos ni humanos ni económicos para sufragar los costes que implica o porque no pueden recibir la asistencia sanitaria a la que tienen derecho porque se ha recortado la financiación de determinados medicamentos que, al no estar subvencionados por la S.S., muchos enfermos no se los pueden permitir.

Tampoco piensan que la acogida de refugiados en las escuelas trae, de entrada, un problema con el idioma. Vale que un crio de menos de 8 años tiene más facilidad para adaptarse a ese nuevo idioma pero que se tiene que adaptar, ¿y los mayores? ¿Han pensado que esta acogida en las escuelas puede implicar un atraso en el ritmo educativo de sus hijos, nietos, sobrinos… porque se tendrían que ir adaptando al ritmo de los recién llegados que, además, tendrán problemas con el idioma? ¿O acaso harán escuelas específicas para ellos? ¿Qué pasará con los alumnos que no se adapten? ¿Ocurrirá como los inmigrantes menores de edad que están tutelados por la administración pero que se escapan para delinquir en la calle? Si tenemos en cuenta la situación deficitaria en la que se encuentran los recursos financieros para educación en España donde miles de alumnos parece que sigan en barracones porque no hay para construir aulas, difícilmente podremos construir escuelas para los refugiados. Y lo mismo pasamos de 25 a 30 alumnos por clase, ya que eso será más barato que contratar a más docentes que, además, tendrán que lidiar con la frontera idiomática antes mencionada.

En ocasiones he hablado con algunos de los docentes de la educación pública y reconocen, “fuera de micro” que la llegada de inmigrantes a sus aulas retrasa el nivel de los alumnos, pues tienen que ir más despacio en la enseñanza para que los recién llegados intenten coger el ritmo. Si eso pasa con los inmigrantes que vienen voluntariamente, imaginémonos lo que puede ocurrir con los refugiados que tienen que lidiar con lo que la guerra ha dejado en sus cabezas. Y eso va contra el futuro de nuestros hijos, pese a quien pese.

Se les tiene que dar vivienda, eso está claro, no van a vivir en la calle, pero si tenemos en cuenta la cantidad de gente que no tiene donde dormir por falta de vivienda y la cantidad de desahucios que tienen lugar día a día, por ejemplo, ¿cómo se pretende dar vivienda a los refugiados cuando se deja de lado al vecino que duerme en la calle? ¿Mimarán al extranjero por imagen política antes de quien la crisis ha dejado de patitas en la calle a familias enteras?.

En cuanto a sanidad no podemos dejar de lado la saturación de los servicios médicos públicos, que no gratuitos, por falta de recursos. Los médicos españoles tienen que emigrar en muchos casos por falta de trabajo, porque aquí con la crisis ya no se contratan facultativos como antes, lo que deja en cuadro a buena parte del equipo médico. Y eso, por más esfuerzo que llevan a cabo el personal sanitario, se resiente en el resultado para con el paciente.

Todos hemos oído o incluso visto situaciones en las que las urgencias estaban saturadas y los pacientes esperaban horas y horas en los pasillos a ser atendidos, aparte de los que esperan en la “sala de espera” correspondiente. Y no culpo por ello a la inmigración, pero su parte de culpa tiene la entrada indiscriminada de inmigrantes y, en su caso, refugiados.

No hace mucho tuve que ir a urgencias por un familiar y más de la mitad de quienes estaban esperando eran inmigrantes. Muchos de los inmigrantes, que no todos, que utilizan la sanidad pública no han cotizado un céntimo y reciben todos los servicios necesarios para cubrir sus necesidades sanitarias. Ah, y reciben una sanidad que un español pierde si tiene que emigrar y está fuera más de tres meses aunque haya cotizado toda su vida, no lo olvidemos.

Esos servicios han sido pagados con los impuestos de nuestros padres y gracias a esta llegada indiscriminada de pacientes venidos del extranjero que no han cotizado un céntimo para esos servicios nos vemos ahora sin parte de los recursos necesarios para dar una sanidad pública decente y que nos esté costando hasta la hucha de las pensiones (de lado queda la corrupción política al respecto, que esa es otra).

Otro aspecto es la seguridad. Las FFyCCSE están al borde del colapso y además se ven igualmente afectadas por los recortes, pues hay patrullas de un solo agente cuando lo suyo es que fueran dos por un simple tema de seguridad y servicio. Y a eso añadiríamos el que tendrían que aumentar la vigilancia frente a los refugiados para ver si se ha colado algún indeseable que tenga la vena torcida y le dé por inmolarse en nombre de vete tú a saber qué ideología.

O que esa persona haya entrado con la mejor intención del mundo pero si ve que no es lo que esperaba, se radicalice y se vuelva contra todo lo que el acaba detestando, como una sociedad occidental que ha avanzado a ostias hasta la situación social que vivimos ahora y que pueden ver como el enemigo a batir. Y eso puede costar vidas incluso de aquellos que defienden la apertura indiscriminada de fronteras.

¿Qué se tendría que hacer al respecto?, pues si quieren que acojamos a refugiados, se tiene que hacer en condiciones:

  • Control de quien entra
  • Al primer delito, justicia y expulsión al país de origen independientemente de cómo esté la situación. Posiblemente en estas condiciones, aunque sea por su familia, evitarán infringir la Ley del país de acogida.
  • Preparar centros de acogida en Europa aunque sea con barracones del tipo que se usan como aulas en las escuelas, garantizándoles techo, educación y sanidad y financiado por la UE, no por el país de acogida. O por quienes defienden esa entrada descontrolada de inmigrantes, porque es muy fácil ser solidario con el bolsillo ajeno.
  • Y dejar claro que en cuanto sus países estén en condiciones, deberán volver para levantar un país que la guerra ha destrozado.

Si no se prepara su regreso, entonces no son refugiados, sino inmigrantes, y eso es otro tema que trae no menos cola.

Salut!

 

NOTA: ¿Porqué será que las consecuencias de estas guerras no las pagan los países que las provocan?

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