ESTÁ CLARO: LA MUERTE SALE BARATA (NO EL ENTIERRO)

publicado en: RELIGIÓN, SOCIEDAD, TERRORISMO | 0

Está claro, la muerte es barata.

No hace falta ni armas de destrucción masiva, mucho más caras, donde va usted a parar, ni rifles de francotirador que necesiten una formación específica para ser usados ni siquiera una pistola cutre de las antiguas que se venden por dos duros en el mercado negro.

Ahora para matar sólo hace falta un cuchillo en manos de un fanático descerebrado (valga la redundancia de fanático y descerebrado) que tiene como objetivo a cualquiera que se ponga por delante. Ya no es necesario ni usar bombas ni tecnologías avanzadas. Con un simple cuchillo de cocina acaban con la vida de cualquiera.

Gente que mata por un ideal que le han inculcado en la cabeza con una promesa que nadie ha visto pero que le venden como real a cambio de matar y morir por una causa que alguien se sacó de la manga para sus intereses personales. 

En esta ocasión se trata de ideales divinos, religiosos, de esos que no entienden de negociaciones porque si lo dice Dios, no hay nada a discutir ni negociar.

En Hamburgo (Alemania) un descerebrado ha entrado en un centro comercial y al grito de “Alá es grande” ha asesinado a una persona y herido a otras seis. (El atacante de Hamburgo es un radical islámico)

Afortunadamente, a parte de las víctimas comentadas, la gente ahí presente ha conseguido reducir al malnacido ese y la policía lo ha podido detener.

Está claro que con un político se puede negociar, pero ¿con un fanático religioso que sigue la palabra de un Dios que da órdenes a través de un iluminado al que todos obedecen sin rechistar? Eso es imposible. Poco creo que saquen los policías interrogando a este loco a menos que lo obliguen a comer cerdo y vea lejos el paraíso con sus vírgenes y todo eso.

Antes la policía podía tener el chivatazo de alguien que hubiese comprado una arma de fuego cuanto más peligrosa más fácil de encontrar, pero ¿con un cuchillo?

Han demostrado que somos vulnerables, ya sea atropellando o acuchillando a todo el que se encuentre por su camino.

Los estados gastan millones en armas para combatir a quienes nos matan con un simple cuchillo.

¿Cómo evitarlo? Pues quizá, y sólo quizá, no metiendo las narices en sus países y dejar que sus problemas los resuelvan ellos mientras nosotros resolvemos los nuestros ¿no creen? Porque de no ser así, la próxima víctima podemos ser cualquiera de nosotros. Y estoy seguro que un corte con un cuchillo de esos debe doler cosa fina.

Salut!

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