Almuerzo en Roses (Girona)

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Ayer sábado nos dió por variar un poco y nos acercamos a Roses, lugar donde tenía muchas ganas de ir desde hace tiempo ya que no recuerdo que lo hubiese visitado antes y siendo uno de los lugares turísticos de este país, era una pena que teniéndolo relativamente cerca no lo hubiésemos visitado aunque fuese en una visita relámpago.

Y al final nos dío por coger el coche, poner “Roses” en el GPS… y perdernos, y es que mi gps no es de lo mejorcito del mercado aunque a veces no era su culpa el resultado de la ruta, que todo se tiene que decir,.

De entrada decir que las carreteras catalanas necesitarían algún que otro ajuste en cuanto a los carteles indicarores, porque cuando el GPS nos estaba indicando que girásemos a la derecha direccón “Figueres” el cartel de la derecha indicaba otras poblaciones y el que dirigía a la izquierda tenía escrito “Figueres”, con lo que no hicimos caso al GPS y nos desviamos a la izquierda, desde donde al cabo de unos 50 mts, veíamos como ese camino de la derecha tenía el cartel de “Figueres” que no se veía si no te había desviado por la izquierda o habías cogido esa carretera. Resulado: primer peaje ya que ese desvio por la izquierda nos llevaba irremediablemente al que sería nuestro primer peaje.

Bueno, 30 segundos más tarde de pagar y maldecir a los rotulistas de nuestras carreteras seguimos las indicaciones del GPS una vez había recalculado la ruta. Y lo cierto es que Roses queda a tomar viento de donde estábamos, pero mereció la pena el viaje, pa que decir otra cosa.

Después de un buen trecho llegamos a la ciudad y, milagrosamente en un atractivo turístico como ese en Agosto, encontramos aparcamiento gratuito a la primera y delante de “La Ciudadela” que queríamos visitar y a un tiro de piedra de una oficina de turismo.

Pues nada, aparcamos el coche nos dirigimos a la oficina de turismo donde muy amablemente nos informan de las opciones para visitar y, como eran ya las 2 de la tarde, preguntamos por algún restaurante donde poder comer una paella marinera o una fideuà bien hecha, no de esas para turistas en las que les clavan lo que no está escrito y que parece que cocinan abriendo una lata de conservas.

Lamentablemente la chica que nos atiende dice que no nos puede recomendar ningún restaurante porque no están autorizadas a hacerlo, y es una lástima que se limitara a indicarnos dónde estaban los restaurantes más próximos, incluyendo en su indicación que cerca teníamos un restaurante chino, lo cual no deja de sorprender cuando le dijimos cual era nuestro objetivo, una paella de marisco o una fideuá.

Pues nada, tiramos de “tripadvisor” y nos aparecen los 10 mejores restaurantes de Roses, pero no indicaban el precio medio de un cubierto. Y de entre esos restaurantes el que nos quedaba cerca era uno llamado “Cal negre”, a 260 metros de nuestra obicación (¡bendito GPS del móvil!). El elegido tenía una puntuación de 4,5 sobre 5 y en todos los casod decían que las raciones eran generosas.

Pues nada, en cinco minutos estábamos ahí pidiendo mesa. Nos ofrecieron comer en el comedor o en el patio interior, que es donde decidimos almorzar, pues el cielo estaba nublado y no parecía que fuese a llover, al menos de forma inmediata.

Con un trato muy correcto nos prepararon la mesa y pedimos nuestra ansiada paella marinera, para la cual deberíamos esperar los 30 minutos que nos dicen que corresponden a la preparacion de la vianda. Pues nada, a esperar tocan para un buen comer.

Una cervecita, unas olivitas y esa media hora pasa volando.

Hala una vez tenemos la paella en la mesa empezamos a hacerle los honores.

De entrada decir que al arroz le habría ido bien un minutillo o dos más de cocción, lo cual comprobamos cuando dejamos parte del arroz e20150808_151002n la paella tapada con un trapo, y durante ese tiempo que esperamos a terminarnos la primera racíón se terminó de cocer y entonces estaba como nos gustaa: cocido.

NO está nada mal de bichos, es decir, de gambas, langostinos, cangrejos, mejillones, aunque algo escaso de calamar, aunque eso va a gustos.

Sobre la cantidad, en eso no puedo ser de gran orientación porque soy de los que no sale a cuenta a quienes tienen un buffete libre, pero para mi eso era una ración correcta. Ni abundante ni escasa, sino la que toca para dos comensales.

Todo regado con un vino blanco que, aunque no estaba mal, no repetiremos porque no nos convenció. Fallo nuestro, no de las recomendaciones de quien atendía nuestra mesa.

Terminamos nuestra paella y debo decir que si bien una vez terminado de cocer el arroz no estaba nada mal, no es de las mejores que he comido, la verdad. Eso de que el arroz estuviese poco hecho despúes de media hora creo que no es lo suyo, pero bueno.

De postres pedí algo que nunca había pensado que se hiciera: flan de carajillo. No estaba mal, le faltaba algo de consistencia, pero bueno, como había probado antes algo así, diremos que no estaba nada mal. Presentado con un barquillo y dos “gurruños” de nada, pues vale, aceptamos eso como flan de carajillo de ron.

Para terminar nos invitaron a un chupito.

Total: 70 euracos para dos personas.

Mi puntuación para este caso es:
– Servicio: 8
– Comida: 7
– Postres: 7

La próxima vez cuando vuelva a Roses, que volveré, probaremos otro restaurante. No porque este estuviese mal ni mucho menos, sino porque tampoco es cuestión de repetir si algo no te ha convencido al 100%.

salut!

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